Por qué se le teme a Clarín

En 2003, cuando las Abuelas de Plaza de Mayo, de la mano de Estela de Carlotto, insistían en el fuero federal para que la causa sobre la presunta adopción fraudulenta de Felipe y Marcela Noble Herrera -hijos adoptivos de Ernestina, dueña del Grupo Clarín-, no fuese cerrada; muy pocos periodistas se animaron a escribir sobre aquel episodio.

En mi trabajo nadie quería firmar la nota. “Ellos llevan un listado de todos los periodistas que escribieron en contra de los intereses del Grupo”, se dijo. Y el que lo decía era jefe.

“Periodismo independiente”, ¿no?

¿Qué dirá el prolijo doctor Nelson Castro en su columna de doctrina?

¿Sabrá el doctor Castro, al igual que el hidalgo Joaquín Morales Solá, de la vocería de TN, que esto sucede hace años?

La persecución implacable a Pablo Llonto lo prueba de sobra.

Eran mis últimos días en la redacción de Noticias.

Aquel año me invitaron con suma gentileza a retirarme “en buenos términos”, luego el conflicto que le ganamos a Jorge Fontevecchia en 2002,  cuando intentó y no pudo anular el Estatuto del Periodista. Algo que Clarín veía muy amablemente. Por eso prohibió, desde el mismo momento en que echaron a Llonto, las comisiones internas en el diario fundado por Roberto Noble, el mismo que promovió a Osvaldo Bayer.  Toda una contradicción de la línea de Clarín, que Bayer se ocupó de relatar cientos de veces.

Por entonces, el portal Diarios sobre diarios (ver el link) se sorprendía de las revelaciones que daba nuestra nota.

Entre otras cosas, contamos los puntos más oscuros del expediente de adopción, las increíbles peripecias de esos dos bebés hasta que llegaron a la puerta de la mansión de la señora Ernestina y una jugosa entrevista al ex juez de la causa, Roberto Marquevich, quien tiene en su haber el temerario récord de haber sido el único magistrado que puso en prisión a la señora.

Un acto que provocó su destitución casi inmediata por intermedio de la Cámara Federal de San Martín, rápida para los mandados.

Tiempo después, cuando declaró en los Juicios por la Verdad, en La Plata, Marquevich sostuvo: “Los dos expedientes de adopción de los hijos de Ernestina Herrera de Noble son escandalosos desde la tapa hasta la última hoja”.

Sobre la fecha de nacimiento de los hijos de Ernestina, el ex juez aseguró que “se presume que nacieron en 1976”,  aunque sus partidas de nacimiento serían falsas “por que ya aparecen con el apellido Noble Herrera”.

Uno de los datos curiosos es que Roberto Noble murió en 1969.

A lo largo de su exposición, Marquevich, declaró que “nunca” tuvo problemas “en conseguir los análisis de ADN” en ninguna de las causas en las que intervino “haciendo cumplir la ley de datos genéticos”.

“En muchas causas se encontraron a los captores de los chicos” apropiados durante la dictadura “y los secuestradores fueron detenidos siempre sobre la base del ADN”, dijo y deslizó una frase para el análisis: “Nunca se discutió la compulsividad del ADN en mis causas (salvo) en el expediente Noble Herrera”.

En esa misma testimonial, Marquevich insistió con que “los dos  expedientes son escandalosos, hasta las tapas son falsas”.

En 2004, ya para la revista Veintitrés, el ex juez me decía esto: “Volvería a meter presa a la señora de Noble”.

Y así lo reflejó el mismo portal que analiza cómo y qué publican los medios de comunicación gráficos en la Argentina.

Lo cómico es que en estas últimas semanas, Fontevecchia volvió a mencionar al Grupo Clarín en una especie de guerra de vedettes de las rotativas, señalando los manejos de Héctor Magnetto, en un cruce de tono plumífero (por el nivel de sus letras, digo) con Miguel Wiñazki.

Hace escasos días, el juez federal Conrado Bergesio dispuso que los análisis de los elementos secuestrados en las casas de los hijos de Noble deben ser analizados en el Hospital Durand –al igual que la saliva de Marcela Noble Herrera- tal como marca la ley 23.511 que dispone el Banco Nacional de Datos Genéticos.

“Chicha” Mariani quiere saber la verdad. Y espera en paz. Siempre paciente.

Pablo Llonto representa a la querella como abogado y su lucha es silenciada por la corporación mediática.

Acá no se le temió nunca a las adversidades.

Lo que se dice lleva mi firma.

Como antes.

http://www.diariosobrediarios.com.ar/eldsd/revistaxrevista/2004/junio/veintitres310.htm

http://eldsd.com/eldsd/diario/2003/febrero/diario-11-febrero-2003.htm

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