Cien mil ejemplares por hora, por Roberto Tálice

“Arriba las manos”. Y el pánico paralizó la actividad del Hospital Rawson. El pagador fue despojado de 120 mil pesos por cuatro asaltantes, dos de ellos con las caras vendadas que simulaban ser enfermeros. Mataron a un vigilante. El golpe, por lo visto, ha sido preparado con tiempo. Arrebataron la valija de manos del pagador y se dieron a la fuga en un automóvil. Los asaltantes no han sido aprehendidos.

Tal la noticia que conmueve al país. Ni la noticia que Carlos Gardel se embarcará para España  y que “A la luz de un candil” lo cantará, si cuadra la ocasión, entre claveles y rosas al pie de una reja andaluza, según declaraciones del máximo cantor criollo, ni la noticia de que Berta Singerman actúa con éxito en Río de Janeiro y que Camina Quiroga, después de su brillante actuación en Puerto Rico se ha presentado en Nueva York, alcanzan a aminorar el apasionado comentario de la población entregada a las más caprichosas suposiciones.  Aunque la policía asegura estar sobre la pista de los asaltantes, el público no cree en la policía.

Gloria Guzmán, que practica el ajedrez y se considera una campeona del noble juego, pone una nota de humorismo en una declaración: “Capablanca ha desalojado en mi corazón a Rodolfo Valentino”.

El interés de la crónica policial del diario se ve reflejado con otra noticia sensacional: el juez anuncia que declarará inocente a José Llacoy, presunto asesinado del doctor Ray. Y el juzgado del crimen de La Plata anticipa medidas relacionas con la situación de María Puey de Canelo y José Pereira.

A las 54 horas del asalto, no se sabe absolutamente nada de los asaltantes. Ningún indicio serio acerca de ellos. La policía sabe menos de los que sabe el público. A alguien se le ocurre proponer que los pagos en los establecimientos y comercios deben hacerse por medio de cheques. A Roberto Arlt se le ocurre decir:

-Tarde llega el remedio para la enfermedad.

Siguen sucediendo días y noticias.

El asalto al Hospital Rawson continúa monopolizando el interés del público lector y la labor de los principales redactores de Crítica. De nada valen las otras noticias, como las de procedencia teatral, por ejemplo, para distraer la preocupación del personal del diario y cambiar el tema de las conversaciones antes, durante, y después de las cuatro ediciones del día.

Tomado del libro “100.000 ejemplares por hora”, Roberto Tálice, Corregidor, 1989.

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