“El caso Noble se va a develar en muy poco tiempo”


La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo que “la lucha durísima por encontrar a nuestros nietos, solo va a terminar el día que no tengamos vida”, al tiempo que consideró que “el caso Noble se va a develar en muy poco tiempo, cuando la ciencia diga si son o no apropiados” los hijos de la titular del Grupo Clarín.

Carlotto disertó en la sede de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), sobre “Presente y futuro en la lucha de las Abuelas”, en el marco de la muestra “Sucesos Ilustrados de Abuelas de Plaza de Mayo” que se expone en el edificio central de la universidad sanjuanina.

En conferencia de prensa, Carlotto dijo que “lo que queremos es encontrar los nietos por un derecho natural que es ser hijo de alguien que fue asesinado y el derecho de esa, o ese joven, que lo robaron en el momento de nacer y que lo criaron con una identidad falsa y con historias que no le corresponden”.

La titular de Abuelas, sostuvo que “la apropiación de nuestros chicos, es un delito gravísimo que se enmarca en un terrorismo de estado que es un delito de lesa humanidad y que no prescribe porque es permanente mientras la víctima resulte siendo víctima”.

Por eso dijo que “lo que hacemos es buscarlos con amor y explicarles que son los rehenes de los asesinos de sus padres y que han sido robados, lo que es un delito que se inscribe como de acción publica y un delito que afecta a la sociedad argentina y que no puede quedar sin resolver”.

Explicó que “con la nueva ley que se aprobó en diciembre del año pasado, donde se obliga a la justicia a realizar allanamientos respetuosos, con gente preparada que no buscan a un criminal, sino que van a buscar a una víctima, para decirles que tienen que entregar ropa y objetos que contengan ADN, para que a partir de eso se sepa la verdad”.

En ese sentido, Carlotto consideró que “hay un caso paradigmático que tenemos, que son los dos chicos que fueron adoptados por la dueña del diario Clarín”, y agregó que “pronto se va a conocer la verdad”, porque “ahora está en manos de una nueva jueza, después que el juez Bergesio fue apartado por su mal desempeño”.

Agregó que “por ahora la nueva jueza estará leyendo los voluminosos ocho años de papeles que se han juntado, donde los chicos fueron victimizados y fueron mostrados por quienes dicen quererlos, ya que no fuimos las Abuelas los que lo hicimos”.

Finalmente y ante una pregunta, Carlotto dijo que “con la detención de (Alfredo) Martínez de Hoz, se comienza felizmente con el castigo responsable por la Ley y la Constitución, de los civiles que fueron parte del aparato represivo”, tras lo que aseguró que “hay muchos civiles escondiditos que tienen que ser juzgados de una manera correcta y con las pruebas porque para acusar hay que tener todos los fundamentos”.

Fuente: agencia Télam

Qué esconden Felipe y Marcela

Por J.A.

Los hijos adoptivos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, Marcela y Felipe, se negaron ayer a  realizarse los análisis de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, tal como determina la ley.

La jueza Sandra Arroyo Salgado los había citado a la once de la mañana y tras buscar la conformidad de ambos para realizar los estudios de sangre que podrían establecer si son hijos de desaparecidos, los herederos de Noble se negaron rotundamente.

Ante el rechazo de todas sus propuestas, la magistrada ordenó siete allanamientos en los domicilios de los hijos de la dueña de Clarín para comparar las muestras de ADN con el Banco de Datos. En alrededor de un mes se conocerá el resultado, como lo adelantó Carlotto desde San Juan.

Marcela y Felipe Noble Herrera hablaron luego por televisión y también se quejaron del procedimiento y se asumieron como víctimas. “Hubo una persecución por parte de la Policía Federal. Por poco nos llevan detenidos. Lo consideramos indignante. Dónde está el cuidado de la víctima”, dijeron.

En un comunicado de prensa, las Abuelas de Plaza de Mayo señalaron que “la investigación no puede depender de la voluntad de los jóvenes, porque se encuentra en juego el derecho a la verdad y la obligación de investigar delitos de acción pública”. Agregaron que “una vez que la verdad sea establecida, cada uno podrá tomar sus decisiones libremente, reservando el ámbito privado”.

Las muestras obtenidas fueron evaluadas por los especialistas presentes, que certificaron que el material resulta apto para los estudios. La Corte Suprema ya convalidó esta forma de obtener las evidencias para esclarecer los casos de apropiación y restitución de identidad de posibles hijos de desaparecidos. “El objetivo de esta fiscal es conocer la verdad y la verdad sólo la tenemos que obtener con las muestras y con el examen de histocompatibilidad, no sólo con la familia querellante, sino con todas las muestras que hay en el Banco Genético”, insistió la fiscal Rita Molina. “Necesitamos terminar con este tema, que perjudica tanto a los chicos como a la sociedad toda, que está expectante ante la comisión de un supuesto delito”, concluyó.

Hay que recordar que Rita Molina es la misma funcionaria que se opuso a la detención de Herrera de Noble en 2002 y criticó con dureza al ex juez Marquevich, en sintonía con la Cámara Federal de San Martín que revocó el procedimiento, el paso previo a la destitución del ex magistrado, que se dio por medio de una votación del Consejo de Magistratura en 2004.

En aquella oportunidad, los consejeros le objetaron a Marquevich “haberle denegado arbitrariamente la excarcelación, y haberle denegado el beneficio del arresto domiciliario” a la directora de Clarín. El Jurado lo halló responsable de los dos primeros cargos y lo removió por “mal desempeño“.

Nada dijeron sobre los trámites de adopción de ambos hijos de Noble que tienen, según probó Marquevich en 2001, una serie de irregularidades notorias: los testigos son falsos y las actas no resultan correlativas.

El Consejo consideró que los hechos imputados, el más importante “falsedad ideológica de documento público” con una pena de hasta 6 años de prisión, según los artículos 292 y 293 del Código Procesal Penal, era un delito “prescripto”  y no podía ser investigado.

Marquevich procesó, embargó y encarceló a Ernestina Herrera de Noble porque consideró que había incurrido en un delito de lesa humaninad, es decir, imprescriptible. Ya que sospechaba que Felipe y Marcela podrían ser hijos de detenidos-desapareridos en la última dictadura militar.

En su edición de hoy, sin embargo, el diario Clarín no publica como título principal este episodio que pone en jaque la credibilidad del multimedio monopólico de prensa, cable y entretenimiento.  “Caso Noble Herrera: insólito y vegatorio procedimiento judicial”, escribieron los paladines del “periodismo independiente”.

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Otro tema


Por Juan Alonso

Anoche, desde la señal de cable TN, se habló de libertad de prensa, pero casi nada de negocios de empresa en el programa de Santo Biasatti.

Nadie dijo ni una sola palabra de los hijos presuntamente apropiados (Marcela y Felipe Noble Herrera) por la titular del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble. Y de la campaña golpista que encabeza el multimedio en contra del gobierno democrático votado por la mayoría del pueblo hace apenas tres años.

Por supuesto, no se dijo ni media palabra de Papel Prensa, la empresa por la cual Clarín y su dueña se llenaron de oro a costillas del Estado y de los Graiver.

Pero, claro, se habló de periodismo allí en escena.

Se habló de libertades. Se le realizó una nota a Hilda Molina y otra colega,  Adela Gómez, que padeció un atentado en la provincia de Santa Cruz.

Lo que sucedió en ambos casos es repudiable. Nadie lo duda.

Hilda Molina vive en la Argentina por gestión de este gobierno. La médica nació en Cuba. Y los problemas que tuvo en la isla no son asuntos de estado para nosotros.

Pero de forma insidiosa y premeditada, el canal TN insistió en contextualizar “esos asuntos” con “las guerrillas comunicacionales” de Venezuela, donde enviaron a un periodista especialmente. Y realizaron un informe en el noticiero, atizando el miedo.

Martillando con la misma idea fuerza: el eje Venezuela-Argentina.

La idea es comparar lo que sucede en Venezuela y en Cuba, con lo que pasa en el país que se levantó de las cenizas de 2001-2003.

El nuestro.

En el programa de Biasatti nadie recordó el pasado que supimos superar. Sólo se mencionó el caso Cabezas, pero no se analizó con profundidad la puja de superestructuras que vive el país hoy. La confrontación de intereses entre dos visiones opuestas del mundo y diría que hasta de la vida misma.

De pronto en el programa de Biasatti se afirmó sin rubores que “esto es peor que la dictadura” y que “el peronismo siempre fue fascista”.

Lo dijo Sylvina Walger sin que nadie le dijera ni una sola palabra.

Y que a diferencia del menemato –época en que la colega a quien respeto, atosigaba con su inflamación verbal todos los espacios de Mariano Grondona y otros secuaces del absurdo golpista actual, con la misma arrogancia de estanciero gagá con que hizo chistes fuera de tempo en dueto con el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti -.

En el mismo programa, Luis Manjul defendió su último libro de investigación periodística como si se tratara de un clásico de Norman Mailer o de Truman Capote.

Ambos periodistas (Biasatti y Majul) usaron la palabra “compromiso”, poniéndose, erigiéndose solitos nomás -con el empuje valeroso de sus pagadores y auspiciantes- en paladines de la libertad.

La libertad del entretenimiento.

La libertad de la agenda impuesta desde la calle Tacuarí.

La libertad de la mentira vestida de buena chica de colegio de monjas.

La libertad de las noticias y el periodismo como mercancia fenicia.

En ese marco, el representante de Fopea, Gabriel Michi, intentó diferenciar la posición editorial de las empresas periodísticas con sus negocios e intereses políticos, y contextualizar el clima de “confrontación en el que estamos todos”, dijo, pidiendo mesura.

“No confundamos, yo soy un periodista que investiga y no soy un militante”, sentenció Majul.

“Yo no estoy de acuerdo en que la señora de Bonafini (Hebe) haga un juicio a los periodistas que trabajaron en la dictadura, no estoy de acuerdo”, insistió Walger, histérica.

En el mismo programa de televisión se ponderó al llamado “periodismo independiente”.

Vaya a saber qué demonios es el periodismo independiente.

Nadie me lo ha podido explicar jamás. Porque sencillamente no existe tal periodismo.

En un bloque aparte, como se merece por su peso intelectual, Beatriz Sarlo, aclaró que usa “transporte público, subte y colectivos” y que “se exacerbó la violencia en la vida juvenil y en la vida política”.

“El presidente Kirchner hizo hoy una intervención violentísima – aseguró Sarlo, que poco antes criticó al programa  6-7-8-. “En ese programa se dijo que el incidente en la Feria del Libro, no fue peor que lo que sucede en un festival de rock, lo dijo un panelista, Carlos Barragán”, sentenció desde el estrado, Sarlo.

No podía faltar la arenga sosa de Biasatti denunciando “actitudes que uno no debe dejar pasar por alto”. Dijo que “a los que insultan no les tengo miedo, porque hace muchos años que elegí un compromiso. Vamos a seguir igual como todos los días. Ahora parece que está de moda decir con respeto, lo que siempre lo tuvimos, no necesitamos cacarearlo”, culminó tajante.

¿La gallina que cacarea habla sola o la mandan a pisar el maíz?

¿No será que la nueva ley de medios los pone demasiado nerviosos y ahora no saben qué decir y qué hacer para frenar lo que no quieren que se concrete en los hechos?

¿Por qué ninguno de los periodistas presentes, tan defensores de la libertad de prensa, tan defensores de la libertad de empresa, recordó la nueva ley de medios que la Justicia y el lobby de la concentración mediática están trabando en tribunales?

Lo que vino después fue un informe sobre “los batatas kirchneristas” en la Feria del Libro.

Y así. Más leña al fuego. “Argentina va camino al fascismo”, dicen.

Una sola cosa es cierta: a los noventa no podemos volver.

Y no vamos a volver.-

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Carlotto le respondió a Felipe y Marcela Noble Herrera


En los diarios de hoy -entre ellos el propio Clarín- los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble publicaron una solicitada en la que dijeron estar “preocupados” por la situación procesal del caso que los tiene como protagonistas y que lleva ocho años dando vueltas en la justicia. Dijeron que los estudios de ADN del Banco Nacional de Datos Genéticos “no nos ofrecen garantías de seguridad e imparcialidad”.

Confieso que me resulta extraño leer el apellido Noble en el nombre de ambos hijos adoptados, según el ex juez Roberto Marquevich, “de forma totalmente irregular desde el principio al fin del trámite”, teniendo en cuenta que Roberto Noble (el fundador de Clarín) murió en 1969, siete años antes de que Ernestina les pusiera el apellido a sus hijos y herederos.

En 2003, Elías Jaján y su esposa, ex empleados tercerizados del Grupo Clarín, me contaron en un reportaje que publiqué en la revista Gatopardo, por entonces propiedad de un grupo editorial colombiano, cómo fueron contratados por uno de los tantos abogados poderosos del grupo para cortarle el paso de la herencia a Guadalupe Noble (hija real del fundador del diario que fue desarrollista) y el zigzagueo que dio aquella negociación tan bien narrada en el libro de Pablo Llonto “La noble Ernestina”.

Es decir que la adopción de Marcela y Felipe se dio en el marco de una disputa legal por la herencia de Noble entre Ernestina y Guadalupe.

Pero recordemos también el trámite de esas dos adopciones en 1976.

Según la versión de Herrera de Noble, quien estuvo imputada con falta de mérito en el expediente que siguió el ex juez Marquevich, en mayo de 1976 encontró una beba adentro de una caja en su casa de San Isidro. La investigación judicial demostró que ni la viuda ni la supuesta vecina que dijo ser testigo vivían allí. El segundo falso testigo, en teoría cuidador de la morada vecina, era chofer de confianza de los Noble y trabajaba en el diario Clarín.  La falacia sobre el domicilio fue determinante para que interviniera la jueza Ofelia Hejt, de probada participación en una apropiación. La misma magistrada entregó en guarda al varón, sin determinar las circunstancias del nacimiento. La Justicia probó que nunca existió la supuesta madre que en los papeles lo entregó en adopción. Con esas pruebas, el juez Marquevich ordenó en 2002 la detención de Herrera de Noble, decisión que le costó su destitución en un juicio político impulsado por los abogados de Clarín.

Esta es la respuesta de Estela de Carlotto a la solicitada de Marcela y Felipe Herrera.

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo afirmó hoy que la causa judicial iniciada hace ocho años para establecer si los hijos adoptivos de la dueña del multimedio Clarín son hijos de desaparecidos “no es una cuestión política, sino de defensa de los derechos humanos”.

Carlotto pidió a Ernestina Herrera de Noble que “libere a los chicos” para que “piensen por sí mismos”.

En una solicitada aparecida hoy en cuatro matutinos, entre ellos Clarín, con la firma de Felipe y Marcela Noble Herrera, los hijos adoptivos de la dueña del multimedio dicen que “nunca tuvimos ningún indicio concreto de que podamos ser hijos de desaparecidos”.

“Nosotros queremos encontrar a nuestros nietos”, respondió Estela de Carlotto al desvincular la búsqueda de Abuelas de hace más de 30 años a cuestiones políticas.

En declaraciones a Canal 7, Carlotto aclaró que “para las Abuelas, esta no es una pelea entre Gobierno y un medio. Esta causa se inicio hace ocho años y para nosotras no es una cuestión política sino de derechos humanos”.

“Le pido a la señora de Noble que libere a los chicos para que puedan pensar por sí mismos”, y consideró que “si no existe delito (de apropiación), nada va a pasar; y si son nuestros nietos, van a seguir viviendo como deseen.” “No somos apropiadoras”, enfatizó la titular de Abuelas de Plaza de Mayo cuya institución lleva recuperados 101 hijos de desaparecidos.

“Me pregunto por qué tanta perturbación en un proceso que tenía que haber sido tan simple como otros”, lamentó al aludir a los ocho años de demora de la causa judicial iniciada por Abuelas y se permitió dudar acerca de que Felipe y Marcela “hayan sido los autores de la solicitada”.

Asimismo, Carlotto se dirigió a Marcela y Felipe Noble Herrera al expresar que “los queremos y respetamos muchísimo, sean o no hijos de desaparecidos”.

“Queremos lo mejor para ellos que es su libertad y que efectivamente como adultos que decidan por ellos mismos”, dijo y les recordó que “tienen derechos y también deberes”.

En tanto, en declaraciones a radio América advirtió que “si existe delito de apropiación, ése no prescribe y no pueden quedarse con la voluntad `porque no quiero`”, y agregó que tanto Marcela como Felipe “son ciudadanos que deben cumplir con lo que la ley marca”.

Actualmente, y tras el rechazo a un recurso de apelación presentado por los abogados defensores, las muestras de sangre y de elementos personales para determinar el ADN de Felipe y Marcela se encuentran en el Banco Nacional de Datos Genéticos, a la espera de la orden judicial para que se efectúen los exámenes de histocompatibilidad con todas las familias y no sólo con las dos querellantes como pretendía la defensa de los hijos adoptivos de la dueña del Grupo Clarín.

Fuente: agencia Télam
La solicitada completa de Marcela y Felipe Noble Herrera, publicada en los diarios porteños:

Somos Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos de Ernestina Herrera de Noble.

Últimamente escuchamos, vemos y leemos cosas que no son ciertas. Hablan de nosotros sin conocernos, sin saber cómo somos, qué pensamos o qué sentimos.

Nunca quisimos hacer de nuestra intimidad algo público. Pero nos sentimos maltratados y no queremos que nos lastimen más. Por eso, ante tantas falsedades, decidimos escribir esta carta y contarles la verdad.

Nuestra madre es directora de Clarín, diario que hoy soporta una campaña muy fuerte de ataques oficiales. Y nosotros tenemos miedo de habernos convertido en una pieza más de esa embestida. Pero más allá de todo eso, para nosotros nuestra madre es simplemente nuestra madre.

La persona que hace 34 años, en uno de los mayores actos de amor que existen, nos eligió como hijos. La que siempre nos habló con la verdad. La que desde que tenemos uso de razón, nos dijo que somos adoptados.

Con ella construimos lo más importante que tenemos: una familia. Gracias a ella aprendimos desde chicos a valorar las oportunidades y s conocer las responsabilidades. Nos inculcó los valores y nos dio las herramientas para desarrollarnos como personas. Nos educó en la libertad para elegir nuestro propio camino en la vida.

Desde hace años vivimos algunos episodios que no buscamos pero que tratamos de afrontar con serenidad. Nuestra identidad viene siendo manoseada por intereses políticos, ajenos a nosotros.

Todo eso nos marcó y nos hace sufrir. Pero también sirvió para reafirmar lo que sentimos y lo que pensamos. El vínculo con nuestra madre es para nosotros lo más importante. Como tantos hijos adoptados, no conocemos nuestro origen biológico, pero como cualquier persona hemos forjado nuestra identidad a lo largo de nuestras vidas.

Nunca tuvimos ningún indicio concreto de que podamos ser hijos de desaparecidos.

Hace años, dos familias que buscan a sus nietos se presentaron ante la Justicia y alegaron que podríamos ser nosotros. Aunque nada indica que podamos serlo, en 2003 aceptamos voluntariamente hacer las pruebas genéticas, porque entendemos su incertidumbre y el dolor de quienes buscan a sus familiares.

Aún hoy no comprendemos por qué, a lo largo de casi siete años, estas familias nunca aceptaron la realización del análisis. Nos preguntamos una y mil veces por qué siguen con una duda que arrastran hace tantos años. Por qué los tironeos y las demoras pueden ser más importantes que la respuesta que buscan.

El uso político de nuestra historia es algo que nos parece injusto. Tratamos de estar serenos pero la presión a veces es muy fuerte. Hace poco, por cadena nacional, la Presidenta de la Nación se refirió a nosotros sin nombrarnos. Su mensaje, lejos de tranquilizarnos, nos inquietó. Sus palabras fueron perturbadoras.

Como en 2002, cuando llegaron a detener ilegalmente a nuestra madre, nuevamente las presiones políticas y mediáticas han vuelto a adueñarse de nuestra causa. Y no queremos que algo tan íntimo como nuestra identidad continúe bastardeada por acusaciones lanzadas sin sustento, ni por ataques que tienen otros objetivos y nos hacen daño.

No somos chicos, somos dos personas adultas, responsables, que sólo pretendemos ejercer nuestros derechos y tomar nuestras propias decisiones, sin presiones y en libertad.

Pero sentimos que no podemos hacerlo frente a un Gobierno que nos persigue. ¿Por qué exponen públicamente sólo nuestro caso? ¿Por qué no se preocuparon por las demoras en los exámenes que ofrecimos y traerían paz a las familias? ¿Se interesan por nosotros o tienen la necesidad política de que seamos hijos de desaparecidos y de inventar acusaciones contra nuestra madre?

No nos atrevemos a responder a estas preguntas. Pero vivimos en un estado de angustia permanente.

Nuestros temores crecieron los últimos días, cuando un tribunal desoyó nuestros pedidos por una cuestión meramente formal, aunque siempre habíamos actuado de la misma manera y dicha actuación había sido aceptada por la Justicia en todas las instancias. Nos preocupó también observar cómo se intenta presionar a los jueces mediante denuncias penales y amenazas de juicios políticos.

Siempre creímos en la Justicia y por eso nos mantuvimos en ese ámbito. Nunca hasta ahora hicimos declaraciones sobre una causa que entendemos personal. Pero cada vez hubo más distorsiones: hasta se llegó a decir que nos manejan, que nuestros abogados no respetan nuestra voluntad.

Nuestros miedos son muchos. No somos un botín. No queremos terminar como rehenes de un ataque político. No queremos que nos usen para atacar a nuestra madre. Tampoco queremos ser víctimas de una manipulación en los análisis genéticos.

Hoy, las muestras de nuestra sangre que dimos en forma voluntaria para un análisis genético, pretenden usarse en otro tipo de examen, con modalidades y condiciones que no nos ofrecen garantías de seguridad e imparcialidad.

No queremos que nos lastimen, ni vivir amenazados, ni que se pretenda ensuciar a nuestra familia o dañar lo que logramos construir.

Sólo pedimos que nos respeten. No queremos exponer nuestra intimidad indefinidamente, sin garantías legales ni científicas, y por una persecución política.

Seguiremos defendiendo nuestros derechos pese a todas las presiones.

Hace 34 años nuestra madre nos eligió como hijos. Y nosotros, todos los días, la elegimos como mamá.

Nada ni nadie podrá destruir ese vínculo.

Ver el video de TN en donde hablan los hijos adoptivos de Ernestina:

Felipe Noble Herrera – Marcela Noble Herrera

Desde París, Carlotto no se olvidó de Ernestina y Bergessio


La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, denunció en París “maniobras dilatorias” del juez federal Conrado Bergessio que ordenó las pruebas de patrón genético (ADN) a los hijos adoptivos de la dueña del Grupo de multimedios Clarín, Ernestina Herrera de Noble.

“El juez Bergesio no ha enviado todavía al Banco Nacional de Datos Genéticos las pruebas hemáticas que se tomaron en el Cuerpo Médico Forense ilícitamente, porque no era el lugar en el que por ley debían hacerse”, aseguró la responsable de Abuelas de Plaza de Mayo a la agencia de noticias AFP en la noche del lunes en París.

“Esas muestras las tienen el juez y el Cuerpo Médico Forense”, dijo al ser interrogada sobre los motivos por los cuales mes y medio después de que Marcela y Felipe Herrera Noble se sometieran a las pruebas genéticas de ADN que permitirán determinar su filiación, todavía se desconocen los resultados.

Abuelas de Plaza de Mayo considera que ambos jóvenes, adoptados en 1976 por la propietaria del grupo Clarín, son en realidad hijos de desaparecidos nacidos de madres en cautiverio durante la última dictadura militar.

Tras los análisis, el mismo magistrado ordenó allanamientos en los domicilios de los jóvenes, que según Carlotto estuvieron “muy mal hechos” y “no tenía” por qué hacerlos. “Y ahora parece que quiere hacer un tercer camino. Les quiere volver a sacar sangre. Es todo dilatorio. Todo está en stand by”, denunció la responsable de Abuelas de Plaza de Mayo, para quien esa actitud refleja “cierta connivencia de la justicia con la gente de poder económico o mediático”.

Los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo han reiterado que la institución oficial para efectuar dichas pruebas es el Banco Nacional de Datos Genéticos.

Esos análisis de ADN se efectuaron en el marco de una ley aprobada el 19 de noviembre de 2009 por el Congreso que permite a la justicia exigir la obtención de muestras de ADN, voluntaria o compulsivamente, ante sospechas de que alguien puede ser hijo de un desaparecido de la dictadura.

El último régimen militar dejó unos 30.000 desaparecidos, según los organismos de derechos humanos.

Las Abuelas de Plaza de Mayo han restituido la identidad a 101 nietos de los 500 niños que buscan desde su fundación en 1978. Una de las hijas de Estela de Carlotto, Laura, asesinada por la dictadura, dio a luz en cautiverio a un varón al que llamó Guido, a quien su abuela todavía no encontró.

Carlotto defendió la citada ley al asegurar que “no ofende a nadie. Jamás las Abuelas haríamos algo para violentar a quienes podrían ser nuestros nietos”.

A mediados de diciembre pasado, María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani, fundadora de Abuelas, le solicitó a la Justicia federal de La Plata que Marcela, la hija de la directora del Grupo Clarín, sea sometida a un estudio de ADN para determinar si se trata de su nieta, apropiada durante la dictadura militar.

Fuente:  agencias Télam, AFP y AP

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