Deben ser los gorilas, deben ser


Por Pablo Llonto, revista Un Caño, junio de 2010

Basta pronunciar el nombre de Maradona, aguardar unos segundos y, en un instante, se podrá comprobar de qué lado del país se encuentra el interlocutor.

Estamos lejos de aquel momento de proclamas unánimes, cuando todos decíamos que Dios era argentino y vestía una camiseta celeste y blanca con un tierno diez en la espalda. Hoy, los mortales de estas tierras se dividen, como en los cincuenta, entre gorilas y maradonianos.

El nuevo gorila del siglo XXI, sórdido y estrafalario, tiene afectos campestres. Entre los chanchos y los cardos, sintoniza temprano a Magdalena Ruiz Guiñazú en Radio Continental. Luego cambia de emisora y lee los editoriales de La Nación o se entristece con las malas noticias de la revista Noticias. De sus gustos futbolísiticos se sabe poco: a veces se reconoce hincha de Boca, o mejor dicho plateísta de Boca; es admirador de Los Pumas, y es imposible que por el servicio Premium de su Direct TV observe algún encuentro del ascenso.

Se molestó, y bastante, cuando Diego hizo una precisa mención de hacia donde debía dirigir sus labios el periodista Passman. En apretada síntesis, odia al Gobierno, odia a los piqueteros, odia a Chávez y odia a Maradona.

Indudablemente, el nuevo gorila quedó horrorizado cuando Maradona formó parte del acto en que Cristina terminaba con el monopolio del fútbol. Momento, advierto un error: en el lenguaje de estos hombres y mujeres (porque las gorilas son mayoría, valdría acotar), el nombre de Cristina no existe. Ha sido reemplazado por “la yegua”. Entonces, cuando “la yegua” estaba al lado del Diego, los gorilas le juraron al Diez muerte occidental y católica. Se sintieron como Arnaldo Pérez Manija, la notable creación de Capusotto en Hasta Cuándo y faltó que gritasen “¡señor Maradona, renuncie! ¡Señor Maradona, montonero!”.

El próximo destino de esta gente, tan peluda y tan paqueta, es un junio con las maldiciones en la carne. Gritarán para que Maradona pierda, se enferme o se desnuque al bajar una escalera en Pretoria. Por ende, sus tres deseos al apagar las velitas son: que la Selección fracase, que si pasa de ronda le toque Brasil, o que en la final la mano de Blatter la condene con un árbitro que tenga las mimas deficiencias que Codesal en 1990.

Por estos días leen con mucha atención los editoriales de Clarín y esperan que Wiñazky le escriba a Roa un editorial reflexivo que arroje la siguiente conclusión: “el país no puede seguir rumbo al chavismo futbolístico”.

¿Y qué hay de los maradonianos? Pues que andan también intolerantes. Acuden a todas las macumbas posibles para lograr que los enemigos de Diego sufran algún trastorno tan malo como el que le desean a Cobos. A diferencia de la unidad gorila, hay maradonianos de diversos clanes. La primera mayoría, por llamarla de alguna manera, se proclama peronista. Esencialmente frentevictoriana.

Un dato menor, y medianamente comprobable, los lleva a pensar que el Diego pertenece a la izquierda peronista. Se trata de la observación de los tatuajes que aún habitan la epidermis más idolatrada.

Allí están los rostros del Che Guevara y de Fidel, como para que nadie dude.

Poco saben del peronismo de Maradona. Quizás guarden en sus memorias la imagen soñada, de abril de 2008, cuando Diego se afilió al PJ. O el terapéutico recuerdo de que alguna vez leyeron que Don Diego, el padre, era peronista. Todo ello les alcanza para creer que el mejor regalo para el Bicentenario, para los pueblos morochos y para la Rosada será verlo nuevamente con la misma Copa, la misma sonrisa, pero esta vez con una recepción en la casa Rosada junto al matrimonio K.

Las segundas y terceras y cuartas minorías argumentan muy seguido sentencias revolucionarias. Son algo así como adeptos, nada fanáticos, de algunas medidas presidenciales. Miraron con cierta simpatía los festejos del Bicentenario y ahora aguardan que una Selección que tiene a un líder histórico, anti Clarín, anti Videla y anti Torneos y Competencias, brinde alegría a un pueblo que debe ponerle freno al avance derechoso del trío Iglesia, campo y banqueros.

Los gorilas y los maradonianos se repartirán asimétricamente cuando se inicien las transmisiones desde los estadios sudafricanos. La línea divisoria pondrá de este lado a muchos más de los que somos.

En los bares, en las pantallas gigantes y hasta en los sillones de los domicilios particulares de miles de argentinos se podrá ver a las dos facciones, disimuladamente abrazadas. Y si bien es cierto que Mecí obrará como “prenda de unidad”, no podemos dejar de advertir que el gorilismo resuelve, en estos momentos y sobre un papel, cuál será el afiche anti-K y anti-Maradona que manos anónimas pegarán el 13 de julio.

Probablemente, durante el Mundial los gorilas sufran ciertos retorcijones en el estómago. En especial cuando observen tribunas negras, de mayorías negras. Tendrán siempre el mal chiste a mano.

Probablemente, durante el Mundial, los maradonianos, agrupados en sus diversas etnias, intentarán corear el “Diegooooo / Diegooooo” que sepulte cualquier predisposición opositora de esos días.

Los primeros, qué duda cabe, esperan más la derrota de Diego Armando que la derrota celeste y blanca. Verlo a Diego llorando será para ellos el fin de uno de los símbolos de un Gobierno al que consideran montonero, setentista y maradoniano. Ya hay murmullos en las sentenciosas cabezas de Lilita Carrió, Gil Lavedra, Cletísimo Cobos y un tal Ernesto Sanz, cuyas noches transcurren en la búsqueda de una originalidad para cuando les pongan el micrófono. Si una Sanz fue capaz de predicar que la Asignación por Hijo se iba en “bingo y paco”, también lo podrá ser para plagiar slogans merecedores de un almirante: “nos fue mal por culpa de este negro villero”.

Los sueños de los otros, en cambio, incluyen la sabrosa imagen de ver sobre las multitudes a un personaje que ya alzó la Copa, alzarla de nuevo.

A ese sueño le agregamos una revancha, un dato sencillo de la realidad que define nuestra forma de ver la historia por medio de sus hechos simples: otra vez el héroe será argentino y será barbado.

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“El caso Noble se va a develar en muy poco tiempo”


La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo que “la lucha durísima por encontrar a nuestros nietos, solo va a terminar el día que no tengamos vida”, al tiempo que consideró que “el caso Noble se va a develar en muy poco tiempo, cuando la ciencia diga si son o no apropiados” los hijos de la titular del Grupo Clarín.

Carlotto disertó en la sede de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), sobre “Presente y futuro en la lucha de las Abuelas”, en el marco de la muestra “Sucesos Ilustrados de Abuelas de Plaza de Mayo” que se expone en el edificio central de la universidad sanjuanina.

En conferencia de prensa, Carlotto dijo que “lo que queremos es encontrar los nietos por un derecho natural que es ser hijo de alguien que fue asesinado y el derecho de esa, o ese joven, que lo robaron en el momento de nacer y que lo criaron con una identidad falsa y con historias que no le corresponden”.

La titular de Abuelas, sostuvo que “la apropiación de nuestros chicos, es un delito gravísimo que se enmarca en un terrorismo de estado que es un delito de lesa humanidad y que no prescribe porque es permanente mientras la víctima resulte siendo víctima”.

Por eso dijo que “lo que hacemos es buscarlos con amor y explicarles que son los rehenes de los asesinos de sus padres y que han sido robados, lo que es un delito que se inscribe como de acción publica y un delito que afecta a la sociedad argentina y que no puede quedar sin resolver”.

Explicó que “con la nueva ley que se aprobó en diciembre del año pasado, donde se obliga a la justicia a realizar allanamientos respetuosos, con gente preparada que no buscan a un criminal, sino que van a buscar a una víctima, para decirles que tienen que entregar ropa y objetos que contengan ADN, para que a partir de eso se sepa la verdad”.

En ese sentido, Carlotto consideró que “hay un caso paradigmático que tenemos, que son los dos chicos que fueron adoptados por la dueña del diario Clarín”, y agregó que “pronto se va a conocer la verdad”, porque “ahora está en manos de una nueva jueza, después que el juez Bergesio fue apartado por su mal desempeño”.

Agregó que “por ahora la nueva jueza estará leyendo los voluminosos ocho años de papeles que se han juntado, donde los chicos fueron victimizados y fueron mostrados por quienes dicen quererlos, ya que no fuimos las Abuelas los que lo hicimos”.

Finalmente y ante una pregunta, Carlotto dijo que “con la detención de (Alfredo) Martínez de Hoz, se comienza felizmente con el castigo responsable por la Ley y la Constitución, de los civiles que fueron parte del aparato represivo”, tras lo que aseguró que “hay muchos civiles escondiditos que tienen que ser juzgados de una manera correcta y con las pruebas porque para acusar hay que tener todos los fundamentos”.

Fuente: agencia Télam

Qué esconden Felipe y Marcela

Por J.A.

Los hijos adoptivos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, Marcela y Felipe, se negaron ayer a  realizarse los análisis de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, tal como determina la ley.

La jueza Sandra Arroyo Salgado los había citado a la once de la mañana y tras buscar la conformidad de ambos para realizar los estudios de sangre que podrían establecer si son hijos de desaparecidos, los herederos de Noble se negaron rotundamente.

Ante el rechazo de todas sus propuestas, la magistrada ordenó siete allanamientos en los domicilios de los hijos de la dueña de Clarín para comparar las muestras de ADN con el Banco de Datos. En alrededor de un mes se conocerá el resultado, como lo adelantó Carlotto desde San Juan.

Marcela y Felipe Noble Herrera hablaron luego por televisión y también se quejaron del procedimiento y se asumieron como víctimas. “Hubo una persecución por parte de la Policía Federal. Por poco nos llevan detenidos. Lo consideramos indignante. Dónde está el cuidado de la víctima”, dijeron.

En un comunicado de prensa, las Abuelas de Plaza de Mayo señalaron que “la investigación no puede depender de la voluntad de los jóvenes, porque se encuentra en juego el derecho a la verdad y la obligación de investigar delitos de acción pública”. Agregaron que “una vez que la verdad sea establecida, cada uno podrá tomar sus decisiones libremente, reservando el ámbito privado”.

Las muestras obtenidas fueron evaluadas por los especialistas presentes, que certificaron que el material resulta apto para los estudios. La Corte Suprema ya convalidó esta forma de obtener las evidencias para esclarecer los casos de apropiación y restitución de identidad de posibles hijos de desaparecidos. “El objetivo de esta fiscal es conocer la verdad y la verdad sólo la tenemos que obtener con las muestras y con el examen de histocompatibilidad, no sólo con la familia querellante, sino con todas las muestras que hay en el Banco Genético”, insistió la fiscal Rita Molina. “Necesitamos terminar con este tema, que perjudica tanto a los chicos como a la sociedad toda, que está expectante ante la comisión de un supuesto delito”, concluyó.

Hay que recordar que Rita Molina es la misma funcionaria que se opuso a la detención de Herrera de Noble en 2002 y criticó con dureza al ex juez Marquevich, en sintonía con la Cámara Federal de San Martín que revocó el procedimiento, el paso previo a la destitución del ex magistrado, que se dio por medio de una votación del Consejo de Magistratura en 2004.

En aquella oportunidad, los consejeros le objetaron a Marquevich “haberle denegado arbitrariamente la excarcelación, y haberle denegado el beneficio del arresto domiciliario” a la directora de Clarín. El Jurado lo halló responsable de los dos primeros cargos y lo removió por “mal desempeño“.

Nada dijeron sobre los trámites de adopción de ambos hijos de Noble que tienen, según probó Marquevich en 2001, una serie de irregularidades notorias: los testigos son falsos y las actas no resultan correlativas.

El Consejo consideró que los hechos imputados, el más importante “falsedad ideológica de documento público” con una pena de hasta 6 años de prisión, según los artículos 292 y 293 del Código Procesal Penal, era un delito “prescripto”  y no podía ser investigado.

Marquevich procesó, embargó y encarceló a Ernestina Herrera de Noble porque consideró que había incurrido en un delito de lesa humaninad, es decir, imprescriptible. Ya que sospechaba que Felipe y Marcela podrían ser hijos de detenidos-desapareridos en la última dictadura militar.

En su edición de hoy, sin embargo, el diario Clarín no publica como título principal este episodio que pone en jaque la credibilidad del multimedio monopólico de prensa, cable y entretenimiento.  “Caso Noble Herrera: insólito y vegatorio procedimiento judicial”, escribieron los paladines del “periodismo independiente”.

Ver Clarín

Ver la nota en TN

Ver El Argentino

“Señora, usted se robó los chicos”


El ex juez Roberto Marquevich relató la historia de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble en un reportaje publicado pen la Revista Lumbre en octubre del año pasado. Ahora que la causa está “estancada“, según opina la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, vale la pena leerlo de nuevo por el valor testimonial del ex juez que mandó a prisión a la dueña del Grupo Clarín.

Por Juan Carlos Martínez – Revista Lumbre

“Usted señora insertó datos falsos en dos expedientes judiciales con la complicidad de dos juzgados, robó dos chiquitos, les quitó la identidad y los asentó en dos registros con un nombre falso”. Las palabras del entonces juez Roberto Marquevich resonaron como una bofetada en el rostro de Ernestina Herrera de Noble. Nunca, antes, nadie se había atrevido a decirle en la cara lo que muchos sabían y no pocos callaban. La dueña del Grupo Clarín permaneció muda frente al juez y salió del juzgado de San Isidro con un destino impensado: la cárcel.

La decisión de Marquevich estalló como una bomba en su propia cara: el Consejo de la Magistratura lo destituyó en tiempo récord, la causa pasó a manos del juez Conrado Bergessio y desde entonces duerme una larga siesta en los archivos de los tribunales de San Isidro.

Pero los que no duermen son los familiares de aquellos chicos que se quedaron sin sus padres biológicos asesinados por la dictadura. Una lucha a la que se suman los organismos de Derechos Humanos y otros sectores de la comunidad empeñados en alcanzar la verdad y la justicia.

“Ella sabe perfectamente que esas dos criaturas son hijos de desaparecidos, sabe quiénes son los padres, no ignora quién los entregó, no es que ignora quién se los entregó, sino que es toda una gestión que se hace a través de Magnetto” sostuvo el hombre que mandó a la cárcel a la directora del Grupo Clarín.

Lumbre entrevistó a Marquevich el 27 de octubre en su casa de San Isidro. Cuando concertamos el encuentro, el ex juez mostró su voluntad para hablar sin pelos en la lengua sobre el caso de los hijos de Ernestina Herrera de Noble. “Es la primera entrevista que doy después de mi destitución” dijo Marquevich en el comienzo de la charla.

¿Por qué ordenó la detención de Ernestina Herrera de Noble el 17 de diciembre de 2002?

Tenemos que retrotraernos un poquito antes del 2002. Aproximadamente en 1992 o 1993 se formula una denuncia en el Juzgado Federal de San Isidro, donde yo era juez, en la que se pone en conocimiento que la señora de Noble se habría apoderado de dos criaturas sin especificar quiénes eran los padres o los abuelos biológicos. Se hacía mención que eso estaba narrado en dos expedientes en la justicia provincial de San Isidro y que se hizo un trámite irregular de adopción, pero lo que se denunciaba era una apropiación de esas dos criaturas.

¿Quién hizo aquella denuncia?

La denuncia la hizo la esposa de Emilio Jajan, una persona que estuvo vinculada al Grupo Clarín, que estuvo detenido por temas que no tenían nada que ver con el caso de los niños, creo que era por una estafa. Se pidieron las dos causas de Noble, donde esta señora habría encontrado la posibilidad de quedarse con dos criaturas. En ese momento no había elementos suficientes como para decir aquí hubo un delito, que se cometió un delito en la falsificación de la documentación presentada. En apariencia era correcta la documentación.

¿La esposa de Jajan hizo una denuncia formal?

No, lo planteó como información y daba nombres, como monseñor Plaza, quien habría sido quien facilitó la entrega de los chiquitos y después también hablaba de un abogado Bernardo Sofovich, que no tiene nada que ver con los Sofovich de la televisión.

¿Y qué les atribuía a Plaza y a Sofovich?

Haber estado vinculados a los jueces que hicieron los dos trámites. Ubiquémonos en el año 1992. No había constancia…

Pero ya desde mucho antes se hablaba en Abuelas de los hijos de la señora de Noble.

Sí, pero a mí nunca me gustaba el solo hecho de hablar, siempre me gustó tener pruebas. Lo cierto es que la causa no se sobreseyó sino que para resguardarla se mandó al archivo. Y eso técnicamente significa que si está sobreseída, usted no puede reabrirla, pero si está en el archivo y se presentan nuevas pruebas, se puede impulsar nuevamente la causa.

¿Tuvo presiones por parte del Grupo Clarín en ese momento?

Sí, llamaban para preguntar por esa causa, yo les decía la verdad. Era una causa muy breve, donde se hizo una denuncia y las denuncias son públicas. Me decían que estaban muy preocupados. Pero además de hablarse del tema en Abuelas, como usted recuerda, el que hablaba mucho del tema era Patricio Kelly. Y Kelly decía lo mismo que decía Jajan y en definitiva estaba diciendo lo que decían en Abuelas.

Dicen que hubo una gestión de la señora Noble y Magnetto ante el propio Carlos Menem para que se hiciera callar a Kelly y por lo que sabe, Menem pidió a cambio el silencio de Liliana López Foresi que tenía un programa muy crítico del gobierno por Canal 13.

Sí, así les fue con el mamarracho que hicieron. Cuando las cosas se hacen mal, terminan mal. Porque no había ningún motivo para silenciar a López Foresi ni para silenciarlo a Kelly… que cada uno diga lo que le interese…

Pero hablar de los hijos de la señora Noble no era tan fácil…

Bueno, pero Menem le podría haber dicho que no…

Alguien ha dicho que el verdadero poder pasaba por Clarín…

Bueno, yo en la parte política no me metí nunca porque no da tiempo fijarse en la parte política cuando uno está en una función judicial.

¿Cómo siguió la historia de los hijos de la señora de Noble?

No en forma paralela, pero unos años más tarde, se hacen una o dos presentaciones en Capital. Creo que una de ellas era de Abuelas de Plaza de Mayo, donde denuncian que en San Isidro habría ocurrido tal situación con la señora de Noble.

¿Quién era el juez?

El juez de esa causa era Urso y lo que quiero destacar es que Urso dejó esa causa en el archivo, la ignoró. No pidió las causas para averiguar sobre las adopciones producidas en San Isidro. Pasado el tiempo, alrededor de cinco años, creo que también por una gestión de Abuelas, los familiares biológicos reclamantes se presentaron en San Isidro. Yo estaba en contacto con Abuelas de Plaza de Mayo porque tuve muchas causas relacionadas con niños desaparecidos.

¿De qué año eran esas causas?

Las causas eran de 1984 y 1985, pero fueron demoradas sistemáticamente en el juzgado. Cuando yo llego al juzgado en 1989 me ocupé de desempolvarlas.

¿Quién estaba en ese juzgado?

Alberto Piotti… Urso todavía no era juez, en esa época trabajaba en la profesión. Urso fue nombrado juez en la época de Menem.

¿Y qué pasó con la causa de Herrera de Noble?

Bueno… ya no era sólo un trascendido periodístico, había un denunciante, una persona que quería ser querellante en la causa y también las Abuelas de Plaza de Mayo. Entonces, se solicitan nuevamente las dos causas, se fotocopian y se agregan a la causa principal de mi expediente. Yo estaba actuando sin saber qué había pasado con la causa de Capital, entonces le pedí a Urso que me devolviese la causa porque la que yo tenía era la más antigua. Urso se hizo más o menos el desentendido en la causa o definitivamente desentendido y cuando… no quiero decir la palabra inventó… no sé con qué argumento la causa que llevaba Urso terminó en la Cámara Federal de la Capital. Entonces yo empecé a pedirla y nunca me la dieron.

¿Quiénes eran los camaristas?

Con quien hablé era con Eduardo Luraschi…

¿Y qué le decía?

Luraschi me decía que ahí no había ninguna causa. Entonces yo le digo…es muy raro, porque Urso me dice que la tenés vos, te pido que la busques. Así me tuvo varios meses, yo no podía continuar con la causa, como trámite nada más. Yo tuve causas muy pesadas, a mi ésa no me resultaba una causa pesada, acá estaba en discusión si se habían violado normas de procedimiento para entregar a esas criaturas. Pero ese delito no sería un delito federal… el delito federal sería la inscripción de esas dos criaturas. Entonces ahí sí yo lo tomé como una causa federal, abrí nuevamente la causa y pedí la que estaba en Capital. Finalmente, Lurhasqui me llama por teléfono y me dice que encontraron la causa y me la hacen llegar. No tenía mayor trámite, pero yo tenía que chequearla de cualquier manera. Lo cierto es que se comenzó la investigación con testigos, como hacíamos siempre, sobre todo los familiares reclamantes. Otro de los datos que hace crecer esta causa son los documentos que había en las causas de adopción en Provincia. Con esas denuncias, yo ya empezaba a mirar las cosas con cautela…

¿De qué años eran esos reclamos?

A partir de 1976, 1977 o 1978, desde luego después del golpe, muy inmediatamente después del golpe, porque estos chicos tienen esa edad. Empezaron a venir los testigos, entre los cuales uno era un juez y otra una jueza fallecida y también se llamó a declarar a los secretarios. La causa pasó por el andarivel de la inserción en un registro público de dos personas menores de edad que no se sabía qué antecedentes tenían. Con el agregado de que los denunciantes, los querellantes y las propias abuelas decían que esas personas eran hijos de desaparecidos.

¿Se conocía la forma en que aquellos chicos llegaron a manos de la señora de Noble?

Versiones que usted seguramente debe conocer, bastante ridículas, por ejemplo que encontraron a la niña en una canastita en el jardín, y al niño en un instituto de menores…

Y con uno de los testigos presentado como el jardinero…

Yo lo llamé a testimoniar como jardinero, porque me habían dicho que era el jardinero. Entonces él viene y declara y no me da mayores explicaciones. Pero como había declaraciones testimoniales que decían que esa persona podía estar vinculada al Grupo Clarín, ese mismo día mandé un oficio a la empresa y le pregunté si fulano de tal (Roberto García), trabajó en esa empresa. Y me dicen que sí, hasta me dieron el número de legajo… fue un descuido de parte de ellos porque me dijeron que era el chofer de la señora Ernestina de Noble.

¿Y en el caso del niño?

La que hace la entrega es una maestra, pero esa mujer nunca apareció. Nosotros hicimos una investigación muy minuciosa, donde de lo único que se trataba era establecer el origen de estos chicos y cómo llegaron a manos de esta señora.

Seguramente que la señora Noble conoce el origen de esos chicos, el nombre de sus padres biológicos…

Ella sabe perfectamente que esas dos criaturas son hijos de desaparecidos, sabe quiénes son los padres, no ignora quién los entregó, no es que ignora quién se los entregó, sino que es toda una gestión que se hace a través de Magnetto…

Es lo que ha dicho el empresario Pirillio…

Que sea lo que sea, lo que diga la gente de Pirillio, de Estela Carlotto, que digan lo que quieran, pero si usted lo que está mostrando es una realidad, yo me guío por la realidad.

¿Qué datos precisos tiene usted sobre las personas que participaron en la entrega de aquellos niños?

A mí no me dejaron seguir investigando. Yo tengo que ubicar a la señora de Noble dentro de un cuadro delictivo. Entonces digo: usted señora insertó datos falsos en dos expedientes judiciales con la complicidad de dos juzgados, robó dos chiquitos, les quitó la identidad y los asentó en dos registros con un nombre falso. Eso es lo que yo le dije a la señora de Noble. No le dije en ese momento que además son hijos de desaparecidos, sino que le dije que con todas las constancias que hay en la causa, usted tendrá que hacerse un examen de ADN para establecer si esa identidad tiene que ver con los hijos de desaparecidos. En ese momento, como los delitos ya se habían cometido, los producidos en los expedientes de la justicia civil de San Isidro, por eso ella va detenida. Porque ese delito ya lo había cometido.

¿Qué le respondió la señora de Noble?

Ella se negó a declarar. Además, hace una solicitada en el diario donde dice que ella ya habló con los hijos sobre la posibilidad de que sean hijos de desaparecidos. O sea que ella hace como un examen de la situación de esas dos criaturas…

Una confesión…

Sí, llamémoslo una confesión, pero la Cámara Federal de San Martín, asustadísima, lo primero que hace es dejarla en libertad. Lo primero. Y lo segundo, llamarme la atención a mí porque la había mandado a detener. Yo no tuve una sola causa de las muchísimas que tuve, donde esas personas no fueran detenidas, porque son delitos de tal gravedad que es imposible que no vayan a ser detenidas. Esas personas tenían, en cada delito, un mínimo entre tres y cuatro años de prisión y un máximo de hasta veinticinco años.

Si tuviera que actuar nuevamente en el caso de la señora Noble, ¿haría lo mismo?

Yo si tuviese que analizar la conducta de la señora de Noble hoy, la dejaría detenida. Y haría un trámite de prisión domiciliaria pero no porque ella tuviese setenta años, como dice la gente. Eso es un error. Haría un lugar fijo de residencia, una persona que la cuide, una persona que se haga cargo de ella, y todo eso no se hace en una hora. En el caso de la señora de Noble, yo mismo le concedí la prisión domiciliaria, ni siquiera la Cámara la que dispuso esa medida. Pero la Cámara me apartó inmediatamente de la causa y se la lleva al doctor Bergesio, del Juzgado 2 de San Isidro, un juez conocido por toda la justicia como íntimo amigo de militares y de gente vinculada al proceso militar. Y él es actualmente el juez de la causa de la señora de Noble. Por eso yo me pregunto cómo puede progresar una causa con un juez vinculado directamente a la dictadura. Él se tendría que haber excusado. Yo no me excusé porque estaba investigando la causa, y había investigado muchísimas otras y nunca me había excusado porque no tenía amigos militares.

¿Y usted qué cree que va a pasar con esta causa en manos de Bergesio?

Me parece que una causa que demora lo que está demorando es porque alguien la está haciendo demorar. Le voy a dar un ejemplo. El caso de las personas que tienen que hacerse un examen de histocompatibilidad. Usted puede decir no me lo quiero hacer y el juez no resuelve y sobresee la causa. No puede. El juez tiene la obligación de seguir la causa. Le doy otro ejemplo. Usted tiene que reconocerme a mí como víctima de un delito. Entonces yo propongo una rueda de personas y usted me dice: no, me niego. ¿Y entonces qué hago, lo dejo en libertad? Usted tiene obligación de presentarse a la rueda y así sea bruscamente, tiene la obligación de hacerse el estudio.

Los análisis pueden hacerse con la extracción de sangre o con pertenencias de una persona, como cabellos, cepillos de dientes, etc. ¿Cuál es su opinión?

Sí, una vez extraídos del cuerpo, que no me da la seguridad total que me da la sangre, que ya está en el cuerpo. Incluso fue aceptado por la Corte –y me resulta sospechoso- cuando le hace lugar a la señora de Noble y le dice a los dos hijos: ustedes no tienen obligación de someterse al examen ¿y por qué les da ese privilegio si yo ya había ordenado que lo haga obligatoriamente?

Es un tema controvertido…

No sé por qué. Lo mismo que me digan si usted no quiere ir preso por un delito, yo lo agarro por la fuerza y lo llevo a la cárcel. No tiene por qué ponerse nerviosa la gente. Si usted se está negando a ir preso, si usted se está negando a ser reconocido, si usted se está negando a quitarse sangre, yo tengo la obligación como autoridad de llevarlo a la cárcel, hacer la rueda de reconocimiento o hacer la extracción sanguínea. Porque es mi obligación. Pero de pronto aparecen algunos políticos que quieren quedar bien con el Grupo Clarín, como (Elisa) Carrió, que dice que lo hacen para perjudicar a los hijos de la señora de Noble que son nuestros hijos. Un político no puede decir eso. Está diciendo que no le interesa lo que diga un juez. No sé… esta mujer está teniendo un desequilibrio, realmente nunca escuché una defensa acérrima… es lo mismo que si yo defendiera a Puccio a aquel que secuestraba a sus amigos… no puedo defender a Robledo Puch, no puedo defender a Menéndez, a Videla.

¿Cómo fue el trámite de su destitución?

En tiempo récord. Se dio por dos votos de diferencia, que obviamente fueron gestionados por Rendo, que es uno del Grupo Clarín, quien visitaba a todos los miembros del Consejo de la Magistratura. El doctor Dugo (fallecido) fue quien desempató votando en contra mío, una cosa que me dio mucho fastidio. Yo lo entiendo en los políticos, pero no en los jueces. Lo que hizo Dugo fue vergonzoso. Él tenía un proyecto, que me mostró, de no hacer lugar a mi destitución y después lo cambió la noche anterior. Mi destitución se hizo sobre la base de un trabajo de Jorge Anzorreguy, que era abogado de la señora de Noble y que me vino a ver varias veces para que yo cambie de criterio y por el doctor Padilla Fox, que era otro de los abogados. En una oportunidad llegó a hablarme de una jubilación privada.

Poderoso caballero don dinero…

Mire, vamos a pensar mal. Si usted está ofreciéndole algo a alguien es porque tiene la seguridad de que el otro está haciendo las cosas como corresponde. Y segundo, usted diría bueno, alguna prueba debe tener. Yo les dejaba que lean la causa…no lo entendí nunca.

¿Usted lo denunció?

Yo tuve muchas causas muy importantes, tuve muchas amenazas…

¿Por esta causa?

Muchísimas. No solamente telefónicas, por el frente de mi casa cada cinco o diez minutos pasaban autos, los mismos autos. ¿Y yo que ganaba denunciándolos? Los paran y los tipos dicen voy a la casa de un amigo, de un familiar.

¿Le hicieron una causa por el caso Noble?

Sí, por privación ilegal de la libertad que tramitó en el juzgado que era el mío. Fue una denuncia política. Se me indagó por el caso. Dije que no había tenido voluntad de detener a nadie sino que el caso ameritaba justamente la detención. Y la jueza Arroyo Salgado dictó el sobreseimiento. Y hasta hubo testimonios de periodistas, como el de (Luis) Majul, que declaró en la causa que yo había estado reunido con ellos en un bar y que yo les daba informaciones. Y yo a Majul no lo conozco, nunca estuve sentado delante de Majul.

¿Qué pasa con el juez Bergesio?

Yo no sé cómo hacen para mantener al juez Bergesio, sinceramente no puedo entenderlo. Hace siete años que tiene la causa de los hijos de la viuda de Noble. Y todavía no les han hecho las pericias de extracción de sangre. ¿Sacarles sangre es tan difícil? Usted se saca sangre con un pinchacito, con un pelo y ya tengo el ADN. La identidad de una persona puede obtenerse con trozos de uña con el 99.99 por ciento de seguridad.

¿Por qué la señora insiste en hacer los análisis comparativos de junio de 1976 para atrás y no del 24 de marzo de ese año para adelante?

Algo más simple: ¿por qué se hicieron las dos adopciones en San Isidro? Usted me dirá porque la señora de Noble vivía en San Isidro. Eso fue lo que dijo ella. Yo lo investigué: la señora de Noble vivía en la Avenida Libertador en Capital. Nunca vivió en San Isidro en esa época. Desde ahí está mintiendo. Solamente con eso cometió un delito. Hizo funcionar a dos juzgados para un fin propio, otro delito. Pero no tiene solamente eso. Tiene los documentos falsos, tiene la inscripción falsa, le cambió el nombre a dos criaturas, si eso no es grave yo no sé qué es grave. Lo dejamos preso a Bianco, a Videla, a todos menos a la señora de Noble.

Todavía hay centenares de apropiadores impunes…

Si, hay muchos apropiadores como esta señora. ¿Y no tenemos nada para decir? ¡Y han pasado treinta y tres años! ¿Hay derecho para que una persona a los 30 o 35 años desconozca su identidad y que quienes se la robaron permanezcan impunes?

¿Puede haber algún otro directivo del Grupo Clarín que se apropió de hijos desaparecidos?

No me consta, no tengo pruebas.

Condecoraciones

En medio de las densas declaraciones de Marquevich, aparecieron algunas anécdotas diríamos de color como para distender la charla con el hombre que perdió su condición de juez por haber dado quizás el paso más audaz de su vida: mandar a prisión a la poderosa Ernestina Herrera de Noble.

-En todo este proceso han pasado algunas cosas que entran en lo anecdótico, algunas de ellas insólitas, como la reflexión que hizo Jorge Anzorreguy, uno de los abogados de la viuda de Noble. En pleno desarrollo de los trámites de la causa, Anzorreguy decía: qué va a hacer la señora con todas las condecoraciones que tiene en el mundo como si estuviera presagiando un final adverso en el caso de los dos hijos robados.

Un fino mayordomo

En otra anécdota que contó Marquevich en la entrevista apareció inesperadamente el nombre de un personaje que por estas horas ha ganado espacios en los medios de comunicación. Y no precisamente mostrando virtudes que puedan servir de guía o ejemplo para sus semejantes. Todo lo contrario.

Estamos hablando del destituido jefe de la Policía Metropolitana: Jorge “Fino” Palacios, a quien el ex juez Marquevich menciona en un momento de la entrevista.

“Yo incluso tuve problemas con la señora de Noble detenida. El comisario (Jorge) Fino Palacios le llevaba manicura, peluquero y masas a la mañana. Lo que le estoy contando está puesto en el expediente. Le llevaban de todo. Cambiaron el colchón, ahí en Cavia, estaban todos preocupados por la salud de ella. Ahora nadie se preocupó porque había cuatro personas que decían nosotros somos los abuelos biológicos, mis hijos están desaparecidos y queremos comunicarles la identidad”.

Marquevich cuenta que ordenó que se hiciera un sumario administrativo en la Policía Federal por los contactos que Fino Palacios y el comisario Sablich –pero sobre todo Palacios- mantenían con la señora de Noble.

“Faltaba que le cantara el Himno”, concluye Marquevich.

Derecho a la identidad

“Yo no dije que estos chicos desaparezcan de la casa de la señora de Noble, nunca dije eso. Pero yo tengo la obligación de informarles que ellos son hijos biológicamente de fulano y zutano”, reflexionó Marquevich.

Al insistir sobre la obligación que los jueces tienen para establecer el origen de los niños apropiados durante la dictadura, el destituido magistrado recordó el caso de Mariana Zaffaroni Islas, una de las hijas de desaparecidos que fue restituida a su familia biológica.

“Intervine en el caso de Mariana, sobre el que se han escrito libros, en Francia se hizo una película. Ella era una chica relativamente humilde y su vida cambió a raíz de la buena situación económica de sus padres biológicos. Y ha ocurrido al revés, hijos apropiados por gente de mucho dinero que volvieron al seno de familias humildes, pero familias legítimas. Porque ellos lo eligieron y es lo que yo también haría, elegiría mi identidad, mi origen, mi sangre”.

Lo cierto es que no ha habido voluntad política de los gobiernos para buscar a los niños robados por la dictadura…

“Nosotros tenemos que acordarnos que no siempre el Estado está endemoniado. Muchas veces hace cosas previendo situaciones. Por ejemplo hay una ley donde los hijos de desaparecidos cobran una suma de indemnización. Eso les da la posibilidad de pensar con mayor libertad. Porque si a los veinte o veinticinco años un joven se queda sin el auto, sin el departamento, sin poder ir a la Facultad, pero el Estado concurre en su ayuda, esa persona puede rehacer su vida sin tantos traumas”.

Pero no es lo mismo recuperar a uno de esos chicos a los dos, tres, cuatro o diez años que después de haber pasado treinta años con sus apropiadores, como ocurre con los hijos de la señora Noble…

Pero qué me dice si además de tener todas sus vidas con esa mujer, disponen de 3.500 millones de dólares. Es un holding mundial, cuando hablan de condecoraciones, están hablando de embajadas donde ellos ponen gente, ministerios donde ellos ponían gente. Y digan lo que digan de este hombre Kirchner, por lo menos les dijo hasta acá llegaron. No me interesa por qué lo hizo, pero por lo menos les están moviendo el piso.

Videla y la Cámara de San Martín

En otro momento de la entrevista, Marquevich se refirió a la relación que la señora de Noble mantenía con la dictadura de Videla.

¿Quién entregó Papel Prensa A Clarín?

Videla, un demonio. Cuando lo detengo a Videla, también decían que yo era de izquierda.

¿Por qué lo detuvo?

A Videla también por el robo de bebés.

¿Lo indagó?

Sí, sí, Videla está preso por mi resolución. Pero no lo llevé a la casa. Lo mandé a la cárcel de la Unidad 16. ¿Qué hace la Cámara de San Martín?: lo manda a la casa. ¿Qué periodista habló de la Cámara de San Martín? Ninguno, ninguno. ¿Por qué? Porque tienen miedo. Pero gracias a Dios, el que puede dormir a la noche soy yo… no soy mejor que los demás, he hecho cosas que…

Algún pecado siempre hay…

Tengo muchos, sino no iría al Vaticano al fondo y a la izquierda, donde está el confesionario del cura español, a mí me gusta confesarme ahí…

¿Cómo es su relación con la iglesia?

La Iglesia Católica siempre me ha tratado mal desde que yo me separé, no me dejan comulgar. No los entendí nunca, yo les hice un bien porque en lugar de llevarme mal con mi mujer y de no estar bien con mis hijos, antes me separo. No puedo comulgar…

El comportamiento de la Iglesia Católica durante la dictadura no fue muy cristiano, salvo algunos obispos como Hesayne, De Nevares, Angelelli…

Fue lamentable. ¿Y los que estaban en el Vaticano, que sabían lo que pasaba acá, con informes de todos? Fue lamentable.

Perfil

Roberto Marquevich ingresó al Poder Judicial en 1966, a los 20 años. Hizo toda la carrera hasta llegar a juez federal en 1989 designado por el entonces ministro Oyhanarte. Fue destituido en el año 2004 por haber mandado a prisión a Ernestina Herrera de Noble. Desde entonces, se dedica a trabajar en forma independiente como abogado. Se autodefine como un hombre sin ideología política. “Terminé el secundario e ingresé en el Poder Judicial, nunca he actuado en política” dice para desvirtuar las versiones que lo han vinculado con distintos gobiernos, unas veces con Alfonsín, otras con Menem.

Marquevich recuerda que “cuando llegué al juzgado de San Isidro, los expedientes de los desaparecidos estaban debajo de los equipos de aire acondicionado, esos equipos sostenían los expedientes”. Él mismo se pregunta: “¿Por qué?”. Y da la respuesta: “porque cuanto más tiempo pasa, no estamos resolviendo el problema a esta gente. El juez Bergessio hace siete años que no mueve la causa de la señora de Noble”.

Reportaje publicado por El Nuevo Pueblo

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