Mercedes


Por Juan Alonso

La voz de La Negra atraviesa los huesos. Uno siente que es La Mamá la que habla y trae la comida, la poca comida, a la mesa de la vida. Y con esos fideos con manteca –los preferidos de la niña Sosa en los días en que cobraba el salario su padre- renace el amor. Los ladrillos de la sencillez por encima de cualquier frivolidad, instantánea, pasajera, banal.

El motor de esta idea que se concretó en un film sublime, no es otro que Fabián Matus, el hijo de Mercedes Sosa, y narrador omnipresente que dialoga con su madre más allá de la muerte.

Mercedes avanza con su aire humilde a través del cuerpo de Fabián que entrevista a músicos y amigos. El resultado es una poesía de dos horas con fuertes latidos que dejan al espectador inmerso en los brazos del canto de la tierra ancestral y en los olores de la infancia.

Matus ha logrado una película tan potente como un film de Favio, porque al igual que Leonardo, logró trasmutar la pantalla y meterse en la retina de una estrella alta.

La imagen de los hermanos de la cantora en su humilde casa de Tucumán, los recuerdos de los juegos infantiles en el Parque 9 de Julio, ahí nomás del cerro “para olvidar el olor a comida, porque a la noche teníamos mucha hambre”, es conmovedora. Y resulta imposible evitar el llanto porque como dice la letra, con una mujer así: “La muerte se distrae”.

Cabalga la voz milagreando junto a Atahualpa y Piazzolla.

Uno puede sentir su respiración en la sala. Sus brazos en alto, el tono de una samba en un piso de París con cinco habitaciones, la memoria de sus amigos europeos y brasileños, un David Byrne subyugado por la autenticidad de una artista incapaz de traicionarse. La soledad que hace llorar a su amigo psiquiatra.

Su entereza basada en el amor, era su arte.

Al fin salgo como un mutante. La gente es un espejismo. El sonido de las canciones que me hizo escuchar Matus me llevan a todos los años de la vida. La voz de La Negra, La Mamá, me traen la tierra mojada de los potreros, al aroma de los locros de la vieja, la hermandad de los incondicionales. Desando el carretel y rejuvenezco al escucharla con esa voz del cielo.

El hijo de Mercedes Sosa le hizo el mejor homenaje: amarla.

Ella se aparecerá rozando siempre los corazones libres.


leyendadeltiempo.wordpress.com

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