El juez del caso Píparo rompe el silencio


Entrevista exclusiva al juez del caso Píparo, César Melazo

“Los vigilantes de los bancos no sirven para nada, ordenan la fila”

Publicado el 3 de Octubre de 2010

Por Gastón Rodríguez
Se define peronista desde los 18 años. Describe la cadena de corrupción de la policía y los funcionarios públicos. “Hoy los cabarets ya no viven de las putas sino de la venta de droga.” “Acá quieren saber si te gusta hacer pis parado o sentado.”

Es sábado pero el vigilante que abre el portón que da a la calle 8 saluda al titular del Juzgado de Garantías Nº 2 de La Plata sin el mínimo gesto de sorpresa. César Ricardo Melazo atraviesa el hall vacío del edificio del Poder Judicial –hasta su llegada sólo poblado por el policía de turno, algún empleado de maestranza y el equipo de Tiempo Argentino– e invita a subir a su despacho del tercer piso, ahí donde las tentaciones trabajan a tiempo completo. “Cuando apenas te sentás acá –arranca mientras señala su sillón– te empiezan a sondear para ver si entraste con el pie derecho o el izquierdo, si te gusta hacer pis parado o sentado, o si te gustan los hombres, las mujeres, las drogas o las putas. Algunos les alcanza con un chancho a fin de año y a otros con un auto alemán”.

–¿Hay muchos que aceptan?
–Para darte cuenta hay que mirar los ascensos en el corto plazo. El primero siempre es provisorio, pero el segundo es el más importante porque te ponen a donde les vas a servir. Es ahí cuando te convertís en un mercenario.

Melazo no maquilla las respuestas con tecnicismos o frases de manual, y aunque sea el juez del caso de Carolina Píparo, por lejos el hecho delictivo del que más se ocuparon los medios –y en consecuencia la gente y los funcionarios– subordina la corrección política a su verdad. “Te juro que no sentí presión  porque uno es el hacedor de lo que después se va a decir en los medios, y no al revés. De todas formas no es igual el caso de un NN al de uno donde el gobernador o un ministro sale a decir que los detenidos se tienen que pudrir en la cárcel, y vos después los tenés que largar porque no hay elementos en su contra.”

–¿Qué opina de la ley para prevenir las salideras bancarias que se aprobó en Diputados?
–Creo que no era necesaria. Hubiese sido suficiente con una reglamentación del Banco Central, pero acepto que fue una respuesta a la demanda social. El pueblo exigió y los legisladores le dieron, pero no es la solución.
–¿Cuál es entonces?
–Creo que llegó el momento de crear, no te digo una Secretaría de Inteligencia por el sentido que se le da acá, de persecución ideológica y política, pero sí un organismo de control de lo que no funciona. Yo no te digo perseguir a la gente que sale de prisión, pero sí controlarla. Ayudar de alguna manera a su inserción porque sino vamos a poner otra vez en la calle a un nuevo agente de violencia.
–¿No alcanza con la policía?
–Si controlás a la policía funciona mejor, porque si la dejás trabajar sola pueden pasar dos cosas: o irregularidades en el proceso que dan lugar al planteo de nulidad, que es de lo que después se agarran los abogados, o directamente coimas.
–¿La connivencia de las fuerzas de seguridad y el delito es un hecho?
–En la ciudad de La Plata hubo sospechas de participación de policías en los grandes “escruches”, es decir, cuando roban la casa de alguien con mucha plata o con los boqueteros. Ahí vos podes pensar que te liberaron la zona, pero la realidad es que en la mayoría de las veces no todas las cuadrículas funcionan, no siempre los patrulleros tienen nafta, entonces no hace falta que te liberen una zona porque ya se liberó sola. Alguien que tenga el conocimiento se aprovecha de la situación. Obviamente, también una información se puede comprar porque el “cana” vive en el mismo barrio que el delincuente, y a veces ni hace falta pagar por el dato porque está fácil robar y matar. Hoy la calle esta tomada.
–Pero el reclutamiento de jóvenes para delinquir no se da solo…
–Denuncias sobre complicidad policial en los reclutamientos de jóvenes siempre hubo, pero también de chorros que reclutan pibes a cambio de droga. Si lo hace un particular, ¿por qué no lo puede hacer un policía? De todas formas no creo que exista en forma organizada. Podemos hablar de vinculaciones policiales directas en alguna salidera grande o en otros hechos importantes.
–¿Qué parte de la culpa le toca a los funcionarios?
–Hay que sincerarse un poco porque existe mucha corrupción en el medio. Si los funcionarios públicos quieren plata, que vendan agua mineral. Tienen que invertir el presupuesto en luchar contra la inseguridad, no sólo en represión, sino por ejemplo en que la plata que hay para que los presos coman carne llegue a donde tiene que llegar. Que no se paguen más millones a las comisiones para hacer estadísticas sobre el mapa del delito. Basta de mentirle a la gente.

PUTAS Y ADICTOS. Melazo interrumpe su indignación para ocuparse del mate. Entre sorbos cuenta orgulloso que la semana pasada fue invitado a la Cámara de Senadores para opinar sobre seguridad bancaria, y como prueba entrega una copia de la versión taquigráfica de su exposición. Cinco páginas A4 que en ningún lado dicen lo que sigue:
“Los vigilantes de los bancos no sirven para nada. Los tienen para que ordenen las filas. ¿Entraste a una garita alguna vez? Sirve sólo para guardar la yerba, el grabador, las medias y los calzoncillos.”
–¿Sigue pidiendo rinoscopias para policías y funcionarios?
–Sí, porque hay muchos que son consumidores o adictos y pueden llegar a “ablandar una zona a cambio de droga. En el propio poder judicial hay muchas familias que tienen hijos adictos, pero si no lo sinceramos no vamos a llegar a ningún lado. Para mí el delito no es por la falta de inclusión o la pobreza. Para mí es por culpa de la droga. Los punteros que hoy manejan los barrios son los dealers.
–Pareciera que la droga es la madre de todos los males.
–No, pero la droga es plata. Hoy los cabarets ya no viven de las putas sino de la venta de droga. Entran a una casa por un celular y terminan violando o matando porque están descontrolados.
–Es ahí cuando salen los famosos a pedir mano dura por televisión.
–Pero no perdamos de vista que la mayor víctima de los delitos es la gente pobre, que se la tiene que arreglar sola. Siempre digo que el pobre se las arregla y el rico se rehabilita.

“Me dispararon en la cabeza, pero el tiro no salió.”

Publicado el 3 de Octubre de 2010

“A mí me dispararon en la cabeza pero el tiro no salió”, recuerda Melazo, con la misma naturalidad de alguien que rememora un gol errado en un partido de fútbol con amigos. Es que el hombre esta acostumbrado a las amenazas o “atentados”, como le gusta llamarlos.
“Justo se está por cumplir un aniversario –relata– porque fue un 5 de octubre. El día me quedó marcado, pero no estoy seguro si fue en el 2003 o 2004”, duda el magistrado, que por aquel entonces era fiscal. “En la puerta de mi casa me golpeó un tipo por la espalda y entonces me caí. Pensé que era un robo y entonces le estiro mi brazo izquierdo para que se lleve el reloj porque tenía un Rolex. Pero después de sacármelo siento que me gatilla en la cabeza y el tiro no salió. Ahí pensé: este me quiere matar. Entonces me levanté y busqué mi pistola, porque siempre ando armado. Eran tres, los seguí pero se escaparon.”
Después de ese día, el juez se convenció de mudarse y abandonar su Villa Elisa natal.La segunda vez, Melazo no lo vio, pero se lo contaron. Un auto estacionó frente a su casa y desde el interior asomó el caño de un fusil FAL. No pasó a mayores pero alcanzó para que el vigilante de la cuadra piense en cambiar de trabajo.
Pero nada se compara con los otros ataques que involucraron a los afectos más íntimos. La primera víctima fue la madre del funcionario. Un hombre golpeó la puerta de su casa y, al abrir, se le metió adentro. Después le preguntó si era la madre del juez y al escuchar una respuesta afirmativa le apoyó el caño de su pistola en la sien. El otro hecho dramático fue la amenaza de bomba en la guardería donde dejaba a uno de sus hijos. Las propias autoridades de la institución le pidieron que lo saque de allí. “Después de tantas cosas lo único que pido es que me maten de contado”, bromea.

El ataque a Carolina

Publicado el 3 de Octubre de 2010

“Después del caso Píparo nosotros no tuvimos en La Plata otra salidera bancaria, lo cual me preocupa enormemente porque que yo sepa no se modificó nada desde el punto de vista legal. Los funcionales policiales, el comisario de la zona y el jefe departamental son los mismos. Los funcionarios judiciales también somos los mismos. Tampoco cambió el ministro. Pareciera entonces que el verdadero controlador social es el hartazgo de la gente”, reflexiona Melazo.
El 29 de julio, Carolina Píparo, una mujer de 34 años que llevaba a cuestas un embarazo de 40 semanas, fue asaltada y baleada en pleno centro de La Plata luego de retirar diez mil dólares y 13 mil pesos de una sucursal del Santander Río. La mujer tuvo que ser auxiliada por los vecinos y trasladada al Hospital San Roque de Gonnet, donde estuvo 43 días internada. Carolina fue sometida a una cesárea de urgencia. Su hijo Isidro, que sufrió un paro cardíaco al nacer, sólo vivió una semana.
Ese hecho brutal disparó la atención de los medios y generó, entre otras cosas, la implementación de leyes que intentan frenar esta modalidad delictiva.
“Se creó un repudio generalizado porque era una mujer embarazada y murió un bebé pero fue un hecho común de robo, con la violencia habitual de un asalto”, se sincera el juez, quien además opina que el problema de las salideras no se soluciona sólo con inhibidores de celulares. “El problema es que no hay bancarización, los costos de transferencias son altísimos y así no se saca el circulante de la calle.”
Con respecto a la marcha de la investigación, Melazo admite: “Tal vez sobren detenidos porque nos falta determinar quien es el que ejecutó el balazo. Hay dos testigos presenciales que declararon de forma espontánea que fue Carlos Burgos”, al que luego identificaron en rueda de reconocimiento, pero después un detenido dijo que no fue él. El problema es que hay un par de los muchachos presos que son parecidos.
Carolina y su familia señalaron al cajero, pero no hay pruebas en su contra.

Perfil de un juez que no se calló nada

Publicado el 3 de Octubre de 2010

César Ricardo Melazo lleva más de 30 años como funcionario judicial en los tribunales de La Plata. Empezó como ordenanza y luego continúo su carrera como prosecretario. Desde el año 1992 se desempeñó como fiscal hasta 1995 cuando asumió como titular del Juzgado Criminal y Correccional Nº 16. En 1998 fue designado juez de garantías, cargo que desempeña hasta hoy.
Es socio vitalicio del Club Gimnasia y Esgrima, y se vanagloria de haber formado parte junto a René Favaloro de un tribunal de honor del club de sus amores en alguna elección pasada. Dice que está “oficialmente casado”, pero en su tono amargo se descubre algún conflicto marital. Sin embargo recupera la sonrisa al hablar de sus cuatro hijos. En su despacho se suceden las imágenes de Evita y Perón, las cuales justifica revelando que a los 18 años se afilió al Partido Justicialista, una militancia que no le prohíbe admirar al Che Guevara y recordarlo a través de un calendario  que tiene en su despacho.
En 2003 tuvo un ofrecimiento de encabezar la lista de diputados nacionales del Partido Justicialista que por aquel entonces se dividía en dos listas, una de ellas era la de Luis Patti. Melazo aclara: “Yo nunca fui de Patti ni contra Patti. Soy justicialista e Integrante de un partido popular.”
Colgada a menos de 30 centímetros del Che, una caricatura de Enrique Santos Discépolo que reza: “Yo solamente he tenido el coraje de expresar en alta voz todo lo que los otros piensan en silencio”, frase que (dice) lo inspira para cumplir con su trabajo cada día.
“Vivo de lo que hago. Pude haber sido camarista, pero no me interesa compartir con dos personas más un horario y resolver lejos de la realidad. Es muy gratificante que te quede la sensación de haber hecho justicia, algo que no sucede siempre y que a veces no sucede, aunque apliques la ley.”

Publicado por el diario Tiempo Argentino el domingo 3 de octubre de 2010

leyendadeltiempo.wordpress.com

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