¿Periodismo puro?


Por Juan Alonso

La semana pasada, el dueño de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia, premió a un grupo de periodistas con el pomposo título “Libertad de Expresión”.

Me resultó curioso ver en la fotografía a Víctor Hugo Morales junto a Joaquín Molares Solá, y en el centro de ellos, posando, al ex presidente Fernando de la Rúa: el mismo que huyó como rata por tirante en un helicóptero de la Casa Rosada, mientras en la Plaza de Mayo veíamos cómo la Policía Federal mataba a balazos a los argentinos de a pie.

De la Rúa, ése mismo, era vilipendiado en la revista Noticias cada semana.  Fontevecchia se encargó de esmerilar la figura maltrecha del ex presidente de la mano de la fétida saga de sus hijos buenos para nada.

Yo la viví y no me la puedan contar: seamos buenos entre nosotros.

Por eso, muchachos, siempre creí que ambos Morales no tienen nada que ver entre sí. Pero el texto de Perfil los equipara con tono de te con masitas en Las Violetas. Hasta me da risa y tarareo un temita de Fidel Nadal…

Mientras el genuflexo de Morales Solá fue y es un escriba pagado por la patria financiera de las multinacionales, al servicio del monopolio Clarín y la oligarquía terrateniente de los Martínez de Hoz –incluso en la peor dictadura de 1976 que mató a miles de compatriotas-; Víctor Hugo se caracterizó por ser un periodista íntegro con una conducta que es un ejemplo para todos los jóvenes que sueñan con ejercer este oficio maravilloso.

A Víctor Hugo lo vi de pie comiendo un choripán con tinto, apoyando a los trabajadores despedidos de El Gráfico un sábado bien frío. Podría irse a Madrid ese día, pero eligió estar ahí solito y sin cara de asquito.

Morales Solá mastica en la Sociedad Rural y en la embajada de Estados Unidos con el jesuita Bergoglio.

En el mismo ágape también aparece Horacio Verbitsky, premiando a una bloguera cubana. Todo en un tono de sana convivencia democrática, pretende informar Perfil.

Se sabe que la derecha te manda a fusilar pero antes te da un vasito de agua para que te quites la sed. Y hasta te toma una foto para el archivo, ¿viste?

Lindo chiste democrático este de Fontevecchia.

El dueño de Perfil es desde hace años el cerebro comunicacional de la derecha más reaccionaria revestida de traje liberal y pseudo-pensante. Todo un farsante cuya motivación es la acumulación fenicia de dinero con un velo de humanidad estilo Harvard que sólo se creen los idiotas útiles que trabajan para él, diciéndole todo que sí siempre, incluso cuando hace una larga lista de despidos de trabajadores y saluda “hasta pronto” en la contratapa. Irresponsable.

El mismo medio que investigó la AFIP en la gestión de La Alianza porque tenía a cientos de trabajadores en negro. Incluido al que escribe esto con pasión y memoria.

En el dominical Perfil (no es un diario eso ni nunca lo será) no existe una sola nota que valga la pena leer. A este paso, la canalla macrista tiene para sí a un nuevo valuarte de valores reaccionarios. Don Pepe Eliaschev que se probó hace mucho el traje de gorila y le sienta a la perfección, nunca entendió un pomo y sigue sin entender nada: sueña con la blancura alfonsinista del ’83, pero el líder está muerto y el tercer movimiento histórico no llegó ni siquiera a Viedma.

Una pena Pepe. Ya fue.

El llanto de Eliaschev cansa tanto como la sanata moralista de Nelson Castro y su evaluación quirúrgica del masivo y genuino festejo del Bicentenario de la Patria. Seis millones de personas no se movilizan porque tienen transporte gratis, Castro, los argentinos salimos a festejar un país mejor que logramos construir entre todos después de los sucesos criminales de 2001 con De la Rúa y Domingo Felipe Cavallo a la cabeza –otro amigo de Fontevecchia- que lo ponía en tapa para que dijera gigantes pelotudeces que ni siquiera se le ocurrirían a la actriz que nunca actuó porque no sabe decir mamá con enjundia, Mirtha Legrand de Tinayre.

Fontevecchia, el editor responsable que cometió la salvajada de comparar a Néstor Kirchner con Hitler en una tapa de Noticias, escribe: “El Premio Nacional fue compartido entre Víctor Hugo Morales y Joaquín Morales Solá. La coincidencia de que ambos tengan el mismo apellido (disimulado por dos nombres en un caso y por dos apellidos en el otro) me recordó que Juan Eduardo Tesone –en su libro En las huellas del nombre propio– escribió que antiguamente todos los nombres tenían un origen significativo y se le atribuía al nombre un inmenso poder psíquico sobre el destino de la persona porque tenía una función de mensaje para su propio portador. Si así fuera, estos dos Morales cumplieron el signo pragmático de su apellido en el ejercicio del periodismo”.

Si no fuese verdad, diría que es una broma de pésimo gusto.

International Love, chichipios de la pc.

leyendadeltiempo.word.press.com

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2 pensamientos en “¿Periodismo puro?

  1. Lamentablemente muchos de los que leen lo que publica perfil no se cuestionan que están leyendo. Esa lectura crítica, que es necesaria para comprender lo que uno recibe, está en peligro de extinción. Lamentablemente el discurso muriático es como el cantar de las sirenas y atrapa a la mayoría. Por eso es bueno preguntarse por que los periodistas dicen lo que dicen y ocultan lo que no dicen.

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