Tiempo Argentino está en la calle


Por Juan Alonso

Un nuevo medio de prensa, nada menos que un diario, está en la calle para que miles de argentinos puedan escucharse y leerse a sí mismos en una apuesta por el periodismo honesto que hemos aprendido de nuestros mayores.

Lo vimos parir desde la misma impresora rotativa, en Barracas, muy de madrugada. Fue un día emocionante para ser periodista. Un día para el trabajamos 20 años. Casi una vida hemos tardado y lo logramos.

Se han creado más de cien puestos de trabajo digno: llegamos con la convicción de que la Argentina es un país para 100 millones de habitantes en donde todos podemos ser felices con más inclusión social y una distribución equitativa de la riqueza.

Llegamos a los quioscos con la fe y la confianza de quedarnos. Y vamos a trabajar duro para ello. Tenemos una responsabilidad. Contar la verdad y dar testimonio sobre el auténtico poder. El mismo poder real que desde hace casi dos siglos pretende gobernar en las sombras por medio de sus gerentes del lobby y el privilegio de una clase dominante.

No se trata de una timba, no. Es convicción. Pura convicción nuestra que no se quebrará.

Un abrazo fraternal a los amigos favorecedores y gracias por el aliento y la confianza en estos años largos de desguace.

Lee la entrevista a Roberto Caballero, director de Tiempo Argentino, en revista Veintitrés:

Por T.E.

El periodista explica el origen y los objetivos de Tiempo Argentino. El director del flamante matutino detalla su concepción sobre el periodismo y cómo la aplicará. El nacimiento de una alternativa a los medios tradicionales.

El escenario político que abrió la crisis del 2001 es la inspiración para el nuevo diario que estará en las calles este domingo 16 de mayo. Se trata de un ambicioso proyecto que busca ocupar un espacio vacante en la oferta mediática. “Vamos a hacer un diario pluralista, progresista, defensor de los derechos humanos, a favor de la autonomía nacional frente a los grupos financieros internacionales y de la economía al servicio de la producción y el empleo”, enumera Roberto Caballero, el ex director Veintitrés que ahora lidera el equipo que hace Tiempo Argentino.

A un precio de $ 2,50, el nuevo periódico tendrá 56 páginas a todo color, y contará con suplementos de espectáculos y deportes todos los días. Los domingos se agregarán 16 páginas más y un suplemento de economía. La variedad parece ser su marca de nacimiento: entre sus columnistas estarán Víctor Hugo Morales, Pacho O’Donnell, Hernán Brienza, Alberto Dearriba, Rafael Bielsa, Florencia Peña, Bernardo Stamateas, Tamara Di Tella y Lorenzo Borocotó.

“El diario tiene una sección de policiales como las que se hacían antiguamente y una sección de sociedad muy fuerte, recuperamos la sección gremiales: la oferta es de temas generales. Es un diario muy amplio, no de nichos. O somos un diario de mayorías o no somos”, explica Caballero, quien destaca, más allá de las grandes firmas y personalidades famosas, al “colectivo de trabajo”, es decir, al grupo de periodistas, diagramadores y fotógrafos que construyen el proyecto. No en vano publicarán por primera vez, como tira diaria, la famosa historieta El Eternauta, del guionista desaparecido Héctor Oesterheld y del dibujante Francisco Solano López. “Oesterheld reivindicaba el héroe colectivo –remarca–. Me gusta el laburo asociado, creo en los equipos así como en la economía cooperativa. Entre todos se pueden hacer mejores cosas. El individualismo es una lacra posmoderna de los noventa, alguna vez hay que desterrarlo.”

Tiempo Argentino no jugará a ser un medio independiente. “¿Independiente de qué? Nosotros estamos comprometidos con la verdad y con el equilibrio. Actualmente, la mayoría de los diarios del sistema tradicional de medios le está faltando el respeto a la gente. Cambiaron la agenda periodística por sus intereses comerciales, se convirtieron en partidos políticos. Manipulan la información en extremo. Vamos a volver al eje de lo que el periodismo debería ser: algo útil para mejorar la sociedad. Queremos reconciliar a la gente con el periodismo”, se entusiasma.

Ante la consulta sobre si el nuevo diario será un medio oficialista, Caballero no tiene dudas: “Nosotros decimos quiénes somos y qué defendemos. Tanto Veintitrés como Tiempo Argentino tienen el mérito de ser profundamente honestos. No confundimos la agenda empresaria con la comunicación”. Y sigue: “Como todo gobierno, este tiene que aceptar críticas. El periodismo debe mostrar lo que está bien y lo que está mal. Pero, desgraciadamente, está todo tan distorsionado que Clarín, el mayor diario de la Argentina, se convirtió en un medio tan opositor que hizo que toda la agenda se corra. Entonces cualquier diario un poco más sobrio aparece ligado al Gobierno”.

La búsqueda del equilibrio hará que se destaquen las luces y las sombras: “Así como elogiamos la Ley de Medios y la Asignación Universal por Hijo, podemos criticar que la distribución de la riqueza no sea más rápida, que los subsidios no estén mejor aplicados y que la pelea contra los oligopolios sea sólo verbal”.

Caballero tiene más de dos décadas en el oficio y es autor de dos libros: Galimberti. De Perón a Susana, de Montoneros a la CIA (en colaboración con Marcelo Larraquy) y AMIA, la verdad imposible. Se considera un hombre del gremio, apasionado por el periodismo. Tal vez por eso, a diferencia de lo que ocurre habitualmente, el nuevo diario dará cuenta de los conflictos sindicales que se produzcan en los medios. “Acá van a encontrar eco todas las situaciones que merezcan ser publicadas. Como el caso de Crítica de la Argentina, donde un empresario irresponsable como Antonio Mata va a dejar en la calle a 190 trabajadores.”

Para el director del matutino, la nueva Ley de Servicios Audiovisuales es trascendental: “Gracias a esto, no sólo se vivió un proceso desalienante a nivel gremial sino también a nivel empresario. Por ejemplo, el Grupo Veintitrés, dueño de esa revista y también de Tiempo Argentino, vio que era posible pensar un proyecto de estas características. Con la ley de la dictadura, todo el mercado estaba dominado por oligopolios de prensa”.

Caballero tiene una esperanza: “Vamos a ser la voz de los que quieran ser escuchados, de las organizaciones sociales y gremiales, de los que se movilizaron por el derecho a ser escuchados en las marchas por la Ley de Medios”.

“El diario es la expresión de una forma de ver la Argentina –señala con énfasis–. Así como la Asociación Empresaria Argentina, que conforman Techint, Clarín y los grandes grupos económicos, tiene una idea de la Argentina donde solamente entran 20 millones de habitantes, nosotros queremos expresar al conjunto de la población. Si queremos que haya inclusión social en serio, que la Argentina sea un país rico de verdad y para todos, hay que derrotar esas ideas. La batalla que estamos dando acá es esa: que la Argentina sea eso que nuestros abuelos querían: un gran país para todos.” Eva Perón mira desde el retrato que Caballero llevó a todas las oficinas que le tocó ocupar. El desafío no es menor: el veredicto lo darán los lectores. Que así sea.

Ver El Argentino

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