La farsa del miedo, el millonario periodismo independiente, y el conflicto de Crítica


Por Juan Alonso

La televisión pública, tan vilipendiada por Magdalena Ruíz Guiñazú, Nelson Castro, Luis Majul y Joaquín Morales Solá -entre otros dinosaurios exponentes del llamado millonario periodismo independiente-, le dedicó varios informes completos al conflicto laboral que los 180 compañeros trabajadores del diario Crítica del español Antonio Mata, mantienen con la patronal que les adeuda salarios y aumentos regidos por convenio y por ley nacional.

En estos momentos en que está  en debate el rol de los periodistas en una sociedad que por fin discute sobre los intereses reales de los dueños del poder y sus comunicadores -Magdalena, gran defensora de Ernestina Herrera de Noble, por caso,  – es saludable ver y escuchar qué dicen unos y otros.

Los niveles de hijaputez van en aumento: Clarín y La Nación aseguran que detrás del conflicto en Crítica está la salida del diario Tiempo Argentino.

¿Qué tienen que ver la tira de falda con el dulce de leche?

El único responsable por el conflicto de Crítica es la patronal con Antonio Mata a la cabeza.  Que el empresario español pague lo que debe a los trabajadores y que cumpla con las leyes argentinas.

La salida de un nuevo diario, del que formo parte con orgullo, no guarda vínculo alguno entre Crítica y el conflicto laboral entre Mata y los trabajadores de prensa.

Basta leer el staff de Tiempo Argentino: tenemos una historia en los medios y no somos partícipes del desguace de los derechos de los trabajadores sindicalizados que se propició desde las empresas periodísticas monopólicas con el apoyo del estado corrupto y corruptor de los años ’90.

Muchos de los que integramos la redacción de este nuevo medio, una fuente de trabajo para cientos de familias, somos justamente opositores tenaces al periodismo canalla que encarnan los que ahora se rotulan “independientes”.

Ninguno de ellos defendió el Estatuto del Periodista. Nosotros, sí.

Por eso, los que hablan de “miedo” en estos días, resultan los mismos que sienten amenazada su hemogemonía intelectual con la aparición de nuevas voces que interpelan el discurso dominante. La tapa de Clarín ya no es “la realidad”. Eso lo sabe cualquier estudiante de Ciencias de la Comunicación o Sociología.  El elefante está rompiendo solo el bazar. La porcelana se les quiebra por más que traten de esquivar los trastos. Han evadido impuestos, según una denuncia oficial de José Sbatella; están acusados de “apropiadores”, según afirma la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; y con la implementación de la nueva Ley de Servicios Audivisuales, ya no podrán programar la realidad de acuerdo a sus intereses corporativos.

Es el fin de una dinastía.

Les queda sólo el poder del lobby y el dinero espúreo.

Ya han perdido hasta la vergüenza.

Ver el blog de los trabajadores de Crítica

leyendadeltiempo.wordpress.com

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