Al alba


Los poemas jamás nacen porque sí. Esta es una canción que Luis Eduardo Aute compuso para denunciar a la dictadura de Franco en España. Escribió:
Miles de buitres callados/ van extendiendo sus alas/ No te destroza amor mío, esta silenciosa danza/ Maldito baile de muertos/ pólvora en la mañana/Presiento que tras la noche, vendrá la noche más larga/ Quiero que no me abandones, amor mío al alba.
La versión del cantaor gitano José Mercé es sublime. Y el músico Anthony Ocaña logra conmover hasta el fin.
Ojalá sirva para aquellos que no saben valorar la vida en libertad.


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Ain’ t no grave can hold my body down, Johnny Cash


“Te defraudaré, te haré daño”, Hurt, Trent Reznor.

No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo
No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo

Cuando escucho el sonido de trompeta
Voy a lugar a la derecha de la tierra
No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo

Bueno, mira hacia abajo del río
¿Y qué cree usted que yo veo?
Veo un grupo de ángeles
Y van a venir después de mí

No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo
No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo

Bueno, mira allá abajo, Gabriel
Ponga los pies sobre la tierra y el mar
Pero Gabriel, no te suene la trompeta
Hasta que oiga de mí

No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo
No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo

Bueno mi encuentro, Jesús, mi encuentro
Encuéntrame en el medio del aire
Y si estas alas no me fallan,
Nos encontraremos en cualquier lugar

No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo
No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo

Bueno mi encuentro, Madre y Padre,
Nos vemos en el camino del río
Y mamá, tú sabes que yo estaré allí
Cuando reviso en mi carga

No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo
No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo
No hay ninguna tumba
Que puede sostener mi cuerpo hacia abajo

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Un girasol y una veleta


Tengo una planta húmeda al lado de la ventana, un girasol y una veleta. No necesito más en esta mañana. Porque amo a quien me amenaza. Ella va de fuga en fuga persiguiendo el éxito como una rutina de salvación. Y yo, anhelo.

El girasol tuerce su mueca sobre el molinete rojo y verde. Gira la veleta para el sur, mi amado Sur. Afuera llueve y un sol ténue avanza sobre tus ojos.

La caricatura se cayó entre los papeles de MML. Mojo la tinta entre las sobras de lo que quedó. No espero nada, porque no me aferro a nada. Simplemente voy. Soy el soldado del primer disparo. Ando sin casco en mi trinchera. Hundo cráneos con mi bayoneta. Pero nunca perforo el pecho de mi enemigo. Soy el que relata la muerte.
El que te abraza y no es dueño de nadie.

No tengo cochera, ni puse peaje en la baulera, ni plata en el banco, ni cuenta en NY, ni casa afuera.
No pienso llevarme cosa alguna de acá. Voy de una por el tobogán: se me cayó el jopo y la melena. Pero tengo un corazón bastante loco y fornido. De gitanito iré a decirte que me parto la camisa por una sonrisa tuya. No te demando. Soplo. Y me río a carcajadas.
Mi vecina me dice que sí.

Ella hace lo que tiene que hacer. Ella lo quiere tanto. Ella siempre hace lo que debe. Hace las cuentas y proyecta los proyectos. Viaje en Primera en el avión de los destinos. Lee poesía en los aeropuertos, pero no sabe volar. ¿Aprenderá?

Ahora que sabés donde vivo amanecé despierta. Hacete un café de esos. Y prendé el fuego. Una misma noche, un mismo silencio. Mi gatillo es tu conciencia.

En un trac de Lou Reed dale manija al deseo. Ya sabés que nunca es como pensás que era. La ilusión se evapora con el impulso del viento en la veleta, que gira, gira, gira…
Vienen llegando más nubes desde mi Sur.
Ella siempre hace lo que debe.


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Amor en los ojos


Cuando me dijiste con tu voz de mujercita, que te daban náusea los pasajeros, me dio por reírme y te abracé. Claro que te voy a publicar, ojos de miel. Y quizá logres transmitir lo que nadie, porque tenés el corazón puro todavía. Andás caminando sin sacar las manos y tu aliento renace como el día fresco.
Con vos siempre seré un hombre nuevo.


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